28 de mayo de 2009

Roy Lichtenstein: corte transversal (parte I)

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"A los cómics es debo los elementos de mi estilo y no los temas". Esta declaración de Roy Lichtenstein en una conversación con Raphael Sorin (1967) descubre una intención artística fundamental de Lichtenstein.

Los instrumentos creativos y los contenidos del cómic comercial son el resultado de su función, generalizar y trivializar las emociones, las acciones, las personas y las cosas hasta tal punto que respondan a un espíritu popular. Sin embargo ocultan los conceptos de los autores. A ello se ajusta la fabricación en equipo con especialistas en las distintas fases de producción, que hace que se olvide el resultado final. Mediante los medios unidimensionales discurridos profesionalmente con sutileza, el cómic activa los sentidos humanos, dirige la acción y el movimiento, crea una atmósfera, origina una presencia corporal y animal, sugiere lo que no se ha dicho, lo pensado, lo oculto. La explosión dibujada de la ametralladora convierte una explosión ficticia y real en un hecho concebible visualmente. Es la propia puesta de sol sobre el mar la que se convierte en cuadro, como en una quietud petrificada; un fenómeno que como proceso natural ha sido desgastado por el cine, la televisión y la publicidad, privando al hombre de su contenido real.

El lenguaje visual y la tipografía, la disposición del texto y la imagen en los cómics han sido tomados del penetrante lenguaje publicitario, por ejemplo de los envoltorios y los anuncios. Estos mecanismos creativos ayudan a Lichtenstein a trasponer eficazmente los sentimientos programados en algo real. Eso le permite rastrear las imágenes estereotipadas de la realidad de su época, manteniendo como artista la distancia con respecto a las cosas y a sí mismo.
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Los cuadros de Lichtenstein pretenden objetivar y desindividualizar emociones y actitudes. Su pintura parece realizada mecánicamente. Resulta perfecta y anónima, igual que si hubiera sido hecha por un diseñador gráfico. Quiere anularlo, "borrar" con pintura las "huellas de mi 'firma'", por ejemplo errores, imprecisiones o cambios: son "trabajos de limpieza". De esta forma tan banal describió Lichtenstein su perfeccionismo en una conversación con John Coplans en 1967 (en 1961 todavía mantenía las correciones). Lichtenstein desarrolló su concepción a partir de la técnica representativa. Muestra los temas tal como lo hará un dibujante de publicidad o de cómics que en su creación se orientan por una percepción media y el consumo determinado. Pero el nuevo punto de partida de Lichtenstein transforma el contexto funcional del cómic-modelo y otros medios. Salva los efectos y los contextos superficiales de su claridad. Lo insignificante parece muy significativo.

"Soy propenso a elegir motivos de cómic muy típicos, aquellos que, en cierto sentido, no expresan ninguna idea única en su contexto. En otras palabras: normalmente no suelo escoger aquellos motivos que presentan un mensaje imponento, sino aquellos que no ostentan un mensaje de importancia o que tan sólo parecen arquetipos clásicos de su clase. Esto es lo que más me interesa, a partir de semenjantes motivos alcanzar una forma casi clásica, si bien intento encontrar en el motivo algo que se encuentra fuera del tiempo, que parece impersonal y mecánico... Los cómics son campos experimentales que estimulan la fantasía" (conversación con David Pascal en 1966". Al extraer el modelo de la serie de viñetas, perdiendo así el desarrollo lógico y narrativo, la escena adquiere un significado nuevo e inusual. La imagen se enfrenta de un modo desconocido a las diferentes costumbres visuales y estructuras de percepción y lectura. Y la magnitud de los cuadros aumenta la vulgar insignificancia del modelo. Además hay que añadir otros procesos artísticos de transformación propios de los cómics. Lichtenstein reduce los elementos expresivos esenciales y simplifica nuevamente el proceso estandarizado de creación de los dibujos. La composición, la relación de las figuras entre sí y con su entorno se vuelven más evidentes; los contornos y el colorido, que se centran en azul, rojo y amarillo (a veces verde) o bien negro y blanco, ganan en expresividad. Es decir, que el modelo se transforma cada vez más, Lichtenstein reelabora tipográficamente los textos y unifica los colores mediante la trama adicional de un fondo estructurado con antelación. "Empleo el color del mismo modo que la línea. Lo quiero hipersimplificado: todo aquello que de alguna manera podría ser rojo, de hecho se vuelve rojo. Tan solo es una insensibilidad aparente. La auténtica ordenación cromática es el resultado del manejo del tamaño, la forma y la yuxtaposición... También quería que el objeto pictórico se opusiera a las técnicas pictóricas sobrias y reflexivas", decía Lichtenstein conversando con John Coplans en 1967.
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Lichtenstein procede de un modo analítico para mostrar la pintura como lo que es o lo que puede ser, esto es, un arte de la transformación de algo real en un lenguaje específico y artificial, pero sin importancia. Él no cree que la pintura sea un medio lara lograr un fin en el sentido de una representación realista, ni un fin en sí mismo en el sentido del arte abstracto constructivo; tampoco es el espejo del yo en el sentido del Expresionismo Abstracto o el Romanticismo. La pintura es, precisamente la otra cara: los niveles de la realidad constituyen el material de una pintura que está liberada y purificada de las emociones subjetivas y las intenciones idealistas. El mismo arte forma parte de estos niveles que Lichtenstein siempre cita, transforma y reelabora en sus cuadros. Las pinturas de Paul Cézanne, Fernand Léger, Claude Monet, Piet Mondrian o Pablo Picasso le sirven de puntos de partida. En una conversación con Alan Salomon en 1966 describe lo esencial de su estrategia: "Utilizo los aspectos de nuestro entorno social... como 'material', pero lo que en realidad me interesa es la pinura". Esta concepción contraria a un "comentario social" es comparable a algunas fases clásicas o clasicistas de la historia del arte en las que la realidad, los contenidos y los idealismos son empleados por un estilo impersonal de acuerdo con su época. "Los prototipos clásicos y los nuestros sólo se diferencian en nuestra perspectiva crítica. Me he interesado por los clichés modernos, he intentado mostrar el valor mitológico, es decir el clasicismo del 'hot dog'" (conversación con Raphael Sorin, 1967).
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[OSTERWOLD, Tilman; "Pop Art"; Taschen Editores; 2007; pp. 183,184]

6 comentarios:

Anónimo dijo...

Cesar, hace unos años pensaba que Lichtenstein era un simple ''oportunista'' y una especie de ''plagero'', pues utilizaba viñetas de cómics de otras personas y les daba unos cuantos retoques y listo, se hizo millonario aprovechando el boom del pop art.

Con el paso de los años ya aprendí a apreciar su arte y me di cuenta de que sus ''retoques''a las viñetas en que se inspiraba eran bastante significativos y hechos con un crtiterio artístico innegable.

Sin embargo, no se si ahora se podría ahcer algo asi, con todas las leyes de ''derecho de autor'' y ''derecho a la propiedad intelectual'', porque para algunos, lo que hacia Lichtenstein era un simple ''copia y pega''. En la actualidad creo que no se podría.

A propósito, hablando de este mismo artículo,... copia y pega total hermano! Una transcripción del libro de taschen que ya tengo en mi colección (el especial de 65 aniversario de Pop Art, tengo tambien el de Dalí, y el de Giger)Pero vale para que aquellos queno tienen el libro se informen.

saludos!!


Guido Cuadros F.A.
www.comicapocalipsis.blogspot.com

Warrior dijo...

Siempre me gusto ese estilo de dibujo que manejaban antes todos los comics.

SALUDOS

Gianco dijo...

Pero no olvidemos que casi todos (o a lo mejor todos) los cuadros de Lichtenstein eran swipe files de paneles de comics de la edad de oro. ¿Quién sabe? A lo mejor Lichtenstein fue uno más que copió a Hal Foster, jajaja. Saludos !

César Santivañez dijo...

Warrior:
Qué gusto encontrar a alguien que también guarde ese gusto por lo clásico. Un abrazo, y hasta muy pronto!

Guido:
Como bien acotas, al transcribir estos textos pienso justamente en aquellos lectores que no cuentan con este volumen en su colección. La fuente está especificada claramente al final del post.

Gianco:
Creo yo que la esencia de la obra de Lichtenstein no está en copiar y pegar, sino en descontextualizar: llevar a un museo una viñeta que en un cómic pasaría desapercibida. Y es esta idea de la descontextualización, ya empleada anteriormente en la escultura por Duchamp y su innovador ready-made, la que hace tan original a la obra de este grande del Pop-Art.
Un saludo, y nos estamos leyendo!

Anónimo dijo...

Hola a todos, Lichtenstein si hace retoques bastante importantes a las viñetas, yo he visto algunos ''originales'' de donde tomó la idea y no son tan buenos como las adaptaciones de L.

Yo he pensado en hacerme un tatuaje de Lichtenstein tb, son bravos sus cuadros.

Y claro quién no extraña a un Romita Sr, un Ditko, Kane, Infantino etc. Y ya unpoquito más alla, más 80's un Byrne o un Gibbons.

La juventud solo quiere puro Jim Lee, Finch y Deodato, ''finch, finch, finch'' repiten. No ven más alla ..., basta con leer la cantidad de quejas que recibió el dibujo de batman año 1 en el foro de peru.21


saludos

Guido Cuadros
www.comicapocalipsis.blogspot.com

César Santivañez dijo...

Saludos nuevamente, Guido.

Yo también he escuchado a muchos decir que el dibujo de "Batman: Año Uno" es deficiente. Para no creerlo, realmente.

¿Un tatuaje de un trabajo de Lichtenstein? Excelente!