12 de enero de 2009

El "origen secreto" de Gerry Conway, por él mismo

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Muchas veces, cuando un escritor o artista crea un personaje, sabe exactamente cómo y cuándo le llegó la inspiración... o al menos, eso dicen.

Eso no me pasa a mí.

Yo empecé a escribir cómics profesionalmente cuando tenía 16 tímidos años, allá en la Edad de Piedra, en 1968. Y en más de 20 años, aunque he realizado cientos de historias y creado más de una docena de personajes, aún no tengo ni idea de cómo empieza el proceso y de cómo sigue funcionando.

Inicialmente, desde luego, cuando empecé en el negocio, tenía muchas ganas de contar historias. la mayoría de ellas, como suele suceder con los nuevos escritores, con personajes de otros autores.

El escritor novel empieza su labor como aficionado, entusiasta de algún autor ya establecido, estudiando su trabajo, absorbiéndolo, haciéndolo parte de él mismo. Cuando llega el momento de hacer realidad sus ilusiones y escribir, las únicas historias en las que piensa son del mismo tipo que las que le gustan. Los dibujantes comienzan su carrera "influenciados" por otros artistas (¿cuántos hay de talento que no hayan empezado imitando a Neal Adams, Will Eisner o Jack Kirby?)

Para mí, los hombres cuyo talento he admirado más en el mundo han sido personas tan diferentes como Stan Lee y Gardner Fox, Archie Goodwin y John Broome, Harlan Ellison y Keith Laumer, Kenneth Robeson e Ian Fleming.

A los 16 años, mis gustos eran un tanto... uh... eclécticos.

Me pasé los primeros 6 años de mi carrera aprendiendo mientras escribía. Algunas de las cosas que escribí en esos años eran bastante buenas, creo, si es que estás interesado en los pastiches. Otras eran sencillamente malas. Podías salvar una frase o una idea por aquí y allá, pero el conjunto era, simplemente, como el resto de lo que se publicaba por entonces.

Había trabajado principalmente para Marvel, en colecciones como Fantastic Four, Amazing Spiderman, Thor, Hulk, Iron Man, Namor, Daredevil y Za-Zar.

Hacia 1975, al final de mi colaboración con Marvel, empecé a sentir la necesidad de crear mis propios personajes y contar mis propias historias, controlar mi destino como escritor en vez de ser controlado por otros. Reintroduje a la Viuda Negra en "Daredevil", creé al Castigador en "Amazing Spiderman", le di a Galactus un nuevo heraldo llamado Firelord...

Y surgieron nuevas ideas.

Cuando dejé Marvel en 1975, regresé a DC como escritor, y además como coordinador (comencé mi carrera en DC en 1968). En esa época creé un anti-héroe del oeste llamado "The Deserter", que tuvo una corta vida. Otros personajes surgidos de mi pluma tuvieron una supervivencia más larga. Steel y Vixen ingresaron en las filas de la antigua Liga de la Justicia de América. Y Firestorm obtuvo su propia serie. Desde entonces he realizado otros trabajos, como "Atari Force", "Sun Devils" y "Cinder & Ashe", además de intervenir en los guiones de dos películas "Hielo y Fuego" (film de dibujos animados dirigido por Ralph Bakshi) y "Conan, el Destructor" (ambas con la participación de Roy Thomas).

Y con el tiempo me he dado cuenta de que lo importante es lo que sientes cuando creas algo, no lo que piensas.

La creación proviene del corazón, no de la mente.

Oh, por supuesto, la mente procesa el material inicial y lo cambia y lo moldea, hasta convertirlo en un todo coherente... pero la fuente de la creación está más abajo, entre tus costillas.

Esta es mi verdadera historia. Hagan con ella lo que quieran. Es mi auténtico "Origen Secreto".

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Gerry Conway
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[Publicado originalmente en "Cinder & Ashe" #2; Zinco Editorial, Barcelona; 1990]