31 de julio de 2008

"Un día": Fellini, acerca de Manara

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[originalmente en MANARA, Milo; "Viaje a Tulum y otras historias", Biblioteca Clarín de la Historieta, 2004, pp. 20-24]
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Un día, Milo Manara, poniéndose todo colorado, me preguntó si no me molestaría ver trasladar al cómic mi relato Viaje a Tulum, que él había leído en el Corriere della Sera. Esa pregunta me dejó pasmado y perplejo. Quizá también un poco halagado, aunque me resultaba difícil entender que un dibujante inclinado gráficamente al erotismo y con un estilo blando y envolvente, encontrase compatibles con su manera de hacer situaciones, personajes y escenarios de un tipo de aventura a mi parecer muy lejano de las cadencias y ritmos del cómic.
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Ese relato publicado por partes en el diario milanés era el intento de referir, en los estilemas de una construcción cinematográfica, las aventuras que yo había vivido realmente en un viaje realizado tiempo antes a México para ver a Carlos Castaneda, cuyos libros siempre me habían interesado e inquietado. Pensaba poderlo tener de compañero y guía al repetir los itinerarios y las etapas del extraordinadio viaje inciático que Castaneda había llevado a cabo con intención de preparar una tesis doctoral sobre las propiedades de las plantas psicotrópicas. Pero, precisamente como contaba en esa historia, las cosas me salieron muy de otro modo, y ya no pensé más en hacer la película. Al contrario, justamente para alejar de mí toda tentación o reconsideración, acepté la invitación del periódico de publicar la historia por partes, como un folletín. Me parecía la manera más segura de confinar ese relato en una expresión que eliminase definitivamente de mi imaginación, de mis intenciones, el propósito de verterlo al cine. Porque, en efecto, había habido un breve período de tiempo, tras mi vuelta a Roma después de aquel viaje, en que de buena fe me dejé llevar a imaginar la película que habría podido sacar de los fragmentos de recuerdos, de las descripciones de lugares y personajes, de los bosquejos de diálogos que había anotado en cuadernos. Me parecía en verdad una bonita historia, fascinante y sugestiva precisamente por lo que tenía de indescifrable: un film que no se parecía a ningún otro. Conté este extraordinario argumento a Tullio Pinelli, que colaboró en la redacción de un tratamiento cinematográfico. Pero Milo insistía con su sonrisa de niño bueno, los ojos radiantemente celestes y el flequillo de pelo de querubín; sólo le faltaba la trompeta dorada. Al final, después de haber intentado todo para hacerle recapacitar, dijo que sí. Mi consentimiento no fue tanto por la curiosidad de ver qué obtenía Manara -su talento me garantizaba que los dibujos serían muy bellos, y además yo había tenido ya una prueba con las ilustraciones que acompañaban al relato en el Corriere della Sera- sino que quizá acepté la propuesta al pensar que la traducción gráfica de esa historia me quitaría de la cabeza, de una vez y para siempre, la ya mortecina idea sobre la posibilidad de realizar alguna vez el film. No obstante a saber por qué, quise que bajo el título se añadiese: "Argumento de Federico Fellini para una futura película". De modo que la historia empieza así. Vincenzo Mollica, presencia tranquilizadora, me invitaba a colaborar en esta insólita empresa. Yo sugería a Milo un comienzo diferente del correspondiente al relato original. "Por qué no iniciamos la historia en Cinecittá? Vincenzo, acompañado de una chica guapa, viene a entrevistarme". Milo estaba ya dibujando, tenía ya lista la primera entrega. Un poco más de trabajo me costó convencerlo para que sustituyera el personaje del director, es decir a mí, por Marcelo Mastroianni. Por las primera páginas sabía que me estaba dibujando guapísimo, y, aunque verme así retratado me halagaba, no conseguía evitar imaginar las carcajadas de mis colegas cuando me vieran hecho un galán y lleno de pelo. Ya me parecía oír los comentarios de mi peluquero, que es un apasionado lector de cómics y que se enzarza conmigo en discusiones encarnizadas cada vez que sale con una nueva historia.
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"Si quieres -decía Milo- puedo dejarte un poco más calvo". Y contestaba yo: "Sí, pero ¿y cuando tenga que bañarme desnudo en el mar de Yucatán?... Hazme caso, Mastroianni ha sido definido como mi alter ego, y me ha representado en un montón de películas, como en La Ciudad de las Mujeres, donde lo llamamos Snaporaz, que es más que nada un nombre de personaje de cómic. Seguro que con él no tienes los problemas que se te habrían presentado al dibujarme a mí en 400 tiras, siempre con el lápiz inseguro, vacilante ante la eventualidad de que yo me pudiera sentir ofendido". Al final, Milo renunció a la apoteósica intención de representarme más guapo que Robert Taylor y Gregory Peck, y aceptó la nueva solución: Snaporaz, mi alter ego, quedaba autorizado por mí para interpretar el personaje de un director que marcha a una misteriosa y extraordinaria aventura en el pavoroso mundo de los brujos mexicanos. Por entonces, yo ya estaba atrapado en el engranaje de un nuevo guión para otro film, y junto con Vincenzo Mollica, semana tras semana, iban brotando las aventuras del intrépido grupo de exploradores, sustituyendo a los personajes del relato original con otros inventados para la nueva versión. Todo esto, mientras Manara dibujaba con ritmo febril, pero acaso no lo bastante para realizar puntualmente las entregas. Así descubrí, con un sentimiento de admiración, que detrás de un cómic que debe aparecer regularmente en los quioscos, hay una organización formidable, eficientísima y técnicamente preparada. Como la gente del cine sabe que pertenece a una casta, así los dibujantes, los guionistas, los coloristas y los que rellenan los globos con los diálogos escritos en límpida letra saben que pertenecen a una casta de artistas y artesanos realizadores de un trabajo que fascina y hace felices a millones de lectores de todas las edades. Lo mismo que los del cine creemos hacer. Además, pienso que el cómic nació un poco antes que el cine. Charlie Chaplin, Buster Keaton, Harry Langdon, Larry Semon, los grandes cómicos del cine mudo, deben mucho a Harry Holligan, al Gato Félix. Y Spielberg, Lucas y yo, ¿acaso no nos consideramos todos deudores, rindiendo a menudo y de buena gana un festivo homenaje en tantas películas nuestras a Little Nemo, de Winsor McCay, y a los mundos alucinados y siderales de Moebius y de sus incandescentes y geniales colegas de Metal Hurlant? Perdonen si me cito continuamente: Amarcord está construida y contada ofreciendo de nuevo la sobriedad de encuadres de los dibujantes americanos de los años treinta. El homenaje es evidente también en La Ciudad de las Mujeres, donde el protagonista se llamaba precisamente Snaporaz y su doble Katzone por un consciente tributo de afecto y gratitud a Panciolini, Cagnara, Arcibaldo y Petronilla. Con toda esta parrafada quiero decir que, sugiriendo a Milo las secuencias para Viaje a Tulum, telefoneando a la directora Fulvia Serra para justificar una demora en la entrega, me he encontrado en mi ambiente de siempre, o sea en los estudios cinematográficos de Cineccittá, con los mismos problemas, incidencias de trabajo, necesidades de salir del paso, imprevistos cambios de dirección, e incluso la misma satisfacción y alegría del maravilloso viaje a la aventura, a la fábula, a la invención. Ha sido, en suma, una fiesta; lástima que haya terminado. Pero proyectos con los que he convivido mucho tiempo y luego he abandonado, historias y personajes que me han hecho compañía durante años y continúan haciéndomela, de ésos tengo muchos, que permanecen buenos y tranquilos en un cajón en el que se lee: "Futuras películas".
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Por ejemplo, hay una historia muy bella de Viaje a Tulum que empieza así...
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Federico Fellini

29 de julio de 2008

"El Tercer Ojo": Manara, acerca de Fellini

[originalmente en MANARA, Milo; "Viaje a Tulum y otras historias", Biblioteca Clarín de la Historieta, 2004, pag. 18]
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Al hablar de Fellini se emplea a menudo el adjetivo "visionario", que yo, por mi parte, he encontrado siempre ligeramente inexacto, restrictivo. Visionario me da un poco la idea de alguien vagamente alucinado, que ve cosas donde no las hay, víctima de espejismos creados por una excesiva imaginación, que no sabe distinguir bien entre sueño y vigilia. Existe otro término que yo asocio a Fellini: transfiguración. Esto es, Fellini no ve ni nos hace ver monstruos en lugar de molinos de viento, sino que a través suyo el molino de viento se transfigura y se revela a nuestros ojos en toda su molinidad, asumiendo su verdadera esencia de Gran Molino de Viento. De todos los cineastas, Fellini es el único que usa la cámara simplemente como lo que es: el tercero ojo, el ojo de la iluminación. Hay muchos films espléndidos, de otros directores, que cuentan historias extraordinarias, apasionantes, trágicas o cómicas, pero para Fellini el cine es otra cosa. Él simplemente enciende el tercer ojo y asiste a la transfiguración del universo, haciéndonos participar también a nosotros.

Yo siempre lo he visto así, como una especie de Prometeo que roba el fuego a los dioses para llevárselo a los hombres, el artista que ha dotado a la humanidad del tercer ojo. Una religión, más o menos. La trama, la intriga, la acción, tienen una importancia relativa en Fellini. Lo que cuenta es este maravilloso revelarse de todas las cosas, este impresionante destaparse de esencias secretas, esta inefable transfiguración universal que une a todos, hombres, animales, plantas, cosas, en una gloriosa exhibición de sí, en un animismo dulcísimo, en una recíproca adoración pánica. Pero precisamente este considerar la acción casi un simple pretexto, representaba para mí, como dibujante, una dificultad enorme al afrontar Viaje a Tulum. Hubiera necesitado convertirme en el mismo tercer ojo. Ni soñarlo. Además, no cabía tampoco pensar en la hipótesis de remedar las maneras fellinianas trasponiéndolas en dibujo. Pero si bien yo me había dado cuenta enseguida de la insuperable dificultad, Fellini la tenía ya resuelta. Ya al presentarle los primeros dibujos empecé a asistir, con la respiración contenida, a una delicada alquimia. Fellini estaba trasvasando suavemente su espíritu, su hálito, de las imágenes a los diálogos, y de los diálogos a la acción. Paulatinamente, mis dificultades iban desvaneciéndose como la niebla. De simple pretexto, el guión se convirtió en cuerpo e imagen "transfigurándose". A mí no me quedaba más que seguir dibujando, así, simplemente, como siempre lo había hecho. Poco a poco, el motor comenzó a girar, de modo que este avión que parecía inamovible, aprisionado bajo kilómetros de barro y agua, se puso a vibrar, a elevarse. Al terminar la historia, el motor marchaba como una seda y nosotros volábamos alegremente hacia la Luna.

Milo Manara
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27 de julio de 2008

Excelente pack de MundoVid.com!!

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Con motivo de la próxima celebración por los setenta años de Batman, la prestigiosa editorial mexicana Vid, a través de su tienda online www.mundovid.com, vuelve a levantar polvareda, llevando de regreso a la imprenta tres ediciones fuera de circulación, e imprescindibles en toda estantería. Y por si fuera poco, todo en un sólo pack de colección!

- "Batman: La Broma Mortal" (1988): magistral obra de Alan Moore y Brian Bolland, y una de las más grandes historias jamás escritas. La locura del Joker se desata en Gotham, y la apunta hacia el Comisionado Gordon y su hija, Bárbara. Una cruda narración, que logra explicar mejor que ninguna otra la verdadera naturaleza del héroe y el villano.

- "Muerte en la Familia" (1988): la polémica muerte del segundo Robin, Jason Todd, a manos del despiadado Joker. Jim Starlin y Jim Aparo nos entregan esta importantísima serie, de por sí un documento histórico: la muerte del chico maravilla se dio como resultado de una votación entre los lectores. Un perfecto indicador de la convulsa realidad de la época.

- "El Regreso del Caballero Nocturno", 2 tomos (1986): legendaria novela gráfica escrita por Frank Miller, y entintada por Lynn Varley. Uno de los títulos más discutidos de la historia editorial del Murciélago, y una de las más celebradas manifestaciones de la oscura y violenta corriente Hard-Boiled. Imperdible.

Además de estos artículos, el pack de aniversario incluye varios regalos conmemorativos:
- Un póster exclusivo de 40 x 55 cms.
- Una postal de dos vistas, de 15 x 25 cms.
- Un pin.

El costo total del pack completo, más el envío a Lima, es de $64.00 (64 dólares americanos). Los envíos se realizarán a partir del 1 de setiembre del 2008.
Cabe resaltar que el Jardín de las Delicias no guarda relación alguna con Editorial Vid, o alguna de sus filiales. Simplemente es un buen artículo, que no se puede dejar de recomendar, no creen?

25 de julio de 2008

El Jardín se planta en la 13a Feria Internacional del Libro

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Como ya todos saben (o deberían), ayer jueves 24 de julio a la 1:00 pm se dio inicio a la edición número 13 de la Feria Internacional del Libro, organizada por la Cámara Peruana del Libro, en el Centro de Convenciones del Jockey Plaza. Como no podía ser de otra manera, El Jardín de las Delicias se hizo presente en el evento, al acecho de especímenes indefensos y desprevenidos, que puedan pasar a adornar la biblioteca de todo buen fanático de la historieta. Una vez ahí, y aprovechando la visita, decidí elaborar una lista de recomendados. Espero les sea de ayuda.


Editora De Cartón [stand 256]:
Aquí encontramos varios de los números de la Biblioteca Clarín de la Historieta, publicada por el prestigioso diario argentino durante casi todo el 2006. Ediciones de práctico tamaño, prologadas por especialistas, y que cuentan con una surtida reseña del autor y los personajes. Abarca tanto a la historieta argentina, como a la europea y la norteamericana. El precio: al alcance del bolsillo, basta con decir eso. Los títulos disponibles al 24 de julio son:

- Las puertitas del Sr. Lopez (Carlos Trillo, Horacio Altuna)
- Corto Maltés (Hugo Pratt)
- Viaje a Tulum (Milo Manara)
- Boogie, el aceitoso (Fontanarrosa)
- Mort Cinder (H.G. Oesterheld, Alberto Breccia)
- Sin City (Frank Miller)
- Mafalda (Quino)
- Maitena, mujeres escogidas (Maitena)
- El increíble Hulk (Stan Lee, Jack Kirby)
- Sargento Kirk / Ernie Pike (H.G. Oesterheld, Hugo Pratt)
- El Hombre Araña (Stan Lee, Steve Ditko)
- Nippur de Lagash (Robin Wood)
- Evita /El Che (H.G. Oesterheld, Alberto Breccia)
- Sherlock Time (H.G. Oesterheld, Alberto Breccia)
- Batman (Bob Kane)
- Ticondeoga (H.G. Oesterheld, Hugo Pratt)


Librería Contracultura:
Fiel a su estilo, esta casa nos ofrece lo mejor y más variado de la historieta argentina y mundial. Los precios, eso sí, varían considerablemente de edición en edición. Algunos de los mejores ejemplares que encontré:

- Batman: Las Diez Noches de la Bestia (Editorial Vid)
- Batman: Hijo Pródigo - 3 tomos (Editorial Vid)
- Batman: La Hermandad del Murciélago (Editorial Vid)
- Batman: Hora Cero - 2 tomos (Editorial Vid)
- El Reino de los Supermanes, Tomo I (Editorial Vid)
- ¿El Regreso de Superman? (Editorial Vid)
- Cero Buenos Aires (Albiac-Taboroa) (Deux Books)
- Hate (Peter Bagge) (Domus)
- Clara de Noche - 2 Tomos (Carlos Trillo) (Iron Egg)
- Ibañez (Robin Wood, Enrique Breccia) (Doedytores)
- Sin City: Al Infierno y de Vuelta, Vols. 2-5 y 5-5 (Miller) (Gárgola)
- Sin City: Valores Familiares, 2 Tomos (Miller) (Gárgola)
- Triste, Solitario y Final (Osvaldo Soriano) (Doedytores)
- Give Me Liberty, 4 Tomos (Miller-Gibbons) (Deux Books)
- Colección H.G. Oesterheld: Bull Rocket (Ed. Colihue)
- Colección H.G. Oesterheld: Sargento Kirk (Ed. Colihue)
- Colección H.G. Oesterheld: Ernie Pike (Ed. Colihue)
- Colección H.G. Oesterheld: El Eternauta (Ed. Colihue)
- 50 Años del Eternauta, edición especial (Doedytores)
- Lovecraft (Alberto Breccia) (Doedytores)
- El Eternauta: Odio Cósmico, el libro (Muñoz-Taboada) (Solano)
- El Eternauta: El Mundo Arrepentido (Solano Lopez-Maiztegui) (Solano)
- El Eternauta, el Regreso: La Búsqueda de Elena (Solano Lopez-Maiztegui) (Solano)
- El Che (H.G. Oesterheld-Alberto y Enrique Breccia) (Doedytores)
- El Sueñero, historia completa (Enrique Breccia) (Doedytores)


V & D Distribuidores:
Entre otras cosas no tan rebuscadas, esta compañía nos sorprende, ofreciéndonos dos gigantescos y deliciosos ejemplares:

- Todo Boogie (Fontanarrosa) (Ediciones de la Flor)
- Esto No es Todo (Quino) (Ediciones de la Flor)


Y, al contrario de Quino, debo decir que "esto sí es todo". Claro, salvo los clásicos saldos de Forum, que abundan como el colomural. Por lo demás, siempre habrá algo de interés en nuestra querida Feria del Libro, que nos impulse a vaciar los bolsillos sin arrepentirnos luego. No olviden que la entrada está a sólo S/. 1.00 de lunes a jueves, y a S/. 2.00 los viernes, fines de semana, y feriados. Buena compra, y que los dioses tengan a nuestras billeteras en su gloria.

24 de julio de 2008

"La Geografía Imperfecta de Corto Maltés": Prólogo de Umberto Eco para "La Balada del Mar Salado" (Parte II)

¿Cómo es posible que Corto encuentre el submarino de Slütter (que utiliza el excelente mapa del capitán Galland) en la punta occidental de Nueva Pomerania, o sea, mientras navega hacia el oeste, si ha partido de la Kaiserin y el submarino se dirigía hacia la Escondida?

¿Dónde se encuentra La Escondida del Monje? Hablando con Pandora, Caín le cuenta que el Monje impera desde las islas Gilbert hasta las de Sotavento, y eso suena muy bien, pero un muchacho que lee a Eurípides y a Coleridge debería saber que las Gilbert están al norte de las Fidji, en la línea del ecuador, en Micronesia, y que las Sotavento están en las Antillas. Es cierto que Magallanes hizo ese viaje, pero una sola vez en su vida, y murió en el intento. Reinar desde las Gilbert hasta las Sotavento es una ardua tarea, y el imperio del Monje parece tender más a la mitología que a la geografía.

Enfrentemos ahora a Pratt con el Atlas de De Agostini. Pratt, al final, admite con rabia que la Escondida se sitúa a 19° de latitud sur y 169° de longitud oeste, por lo cual debería hallarse entre las Tonga y las Cook. Un oficial de la marina alemana que navega hacia Nueva Guinea para ir a las Tonga afirma que “pronto llegaremos a la Escondida”, cuando aún está a más de 5,000 km. de distancia, es un soñador preso en la red de Rasputín, y que ha confundido los límites del espacio.

El caso es que Rasputín, o Pratt, o ambos, también tratan de confundir los límites del tiempo.

Si se lee con atención, se observa que Caín y Pandora son capturados por Rasputín el 1 de noviembre de 1913, pero no llegan a la Escondida hasta después del 4 de agosto de 1914 (el Monje les informa de que ha estallado la guerra), o sea, aproximadamente entre el mes de septiembre y la última quincena de octubre, cuando los ingleses entran en escena. Entre dos páginas de Coleridge y dos discusiones con Slütter ha pasado un año, en el curso del cual el submarino ha recorrido rutas inciertas, con la curiosa indolencia y aquel dejarse llevar por la corriente que parecía impulsar a los bucaneros del siglo XVII, al viejo marino de Coleridge y al capitán Ajab.

Todos los personajes de La Balada, incluidos los oficiales de la marina alemana, viajan por el archipiélago de la incertidumbre como si recorrieran aturdidos las ramas del árbol genealógico de los Groovesnore, y no quisieran llegar nunca a su destino. No saben seguir a los tiburones, como hace Tarao (el único que siempre va adonde quiere y llega sin problemas y casi siempre en línea recta), y cuando rozan la Verdad Geográfica ni siquiera son conscientes de ello. Y no obstante está allí, en el nombre de Pandora: hay un Golfo de Pandora entre las Fidji y las Nuevas Hébridas, en los confines del cual se encuentran las islas Yasawa y, en ellas, El Lago Azul. Pandora es el símbolo del conocimiento cartográfico para el que los personajes de La Balada están totalmente negados. Rasputín sólo ha leído a Bougainville; Pratt no ha leído más que a Vere Stackpoole, pero, como de costumbre, el texto sabe más que todos los demás. En La Balada, todo sigue el mismo rumbo errático que las rutas marinas que menciona; incluso la psicología de los personajes, que se aman después de haberse tiroteado, se matan por amistad, pierden el control, se reinventan con una descendencia y con detalles clínicos en cada página. Nunca llegamos a saber quién es el Monje (no creo en la reconstrucción de los hechos realizada por Slütter, porque es demasiado precisa), pero ¿cómo es su rostro, suponiendo que lo tenga? ¿De dónde viene Rasputín? ¿Por qué Caín tiene ese nombre? ¿Es quizá una referencia a Byron? Y, sobre todo, sabemos muy poco sobre Corto, ya que serán sus aventuras posteriores las que nos lo contarán todo acerca de él, incluyendo la hitoria de su madre. Hasta el dibujo es inseguro. Corto no tiene esos rasgos esenciales y definidos que se encuentran en sus epopeyas de madurez (exceptuando sus últimas aventuras, en las que ha rejuvenecido y parece haberse convertido en un ángel), en las que se mueve con desenvoltura entre la laguna de Venecia, Brasil, Irlanda y las rutas del Transiberiano.

Corto, reconocible hoy en día para todos, aun se está formando en la época de La Balada: ignora su propia biografía (aparece de golpe, encadenado en medio del océano como el judas de la Navigatio Sancto Brandadni), e ignora también su psicología. Ni Pratt ni él están muy seguros de su rostro, y lo esbozan viñeta tras viñeta, desde unos cuantos trazos inseguros hasta una intrincada red de arrugas interrogativas. Quizá acabemos olvidando algunas historias en las que Corto Maltés aparece ya perfecto en su inmediatez jeroglífica, pero en La Balada vive y se hace recordar gracias a su vacilante imperfección. Por eso La Balada permanece en la memoria de sus lectores como un acontecimiento, como un nuevo modo de hacer literatura a través de la historieta; y la Escondida asume la dimensión del universo de la narración: Ismael se confunde con Mandeville; el Pacífico limita con la Tierra de Maese Juan; las cartas geográficas contradicen las palabras, difuminan el espacio en vez de definirlo; las parelelas se cruzan; el Atlas se convierte en una carta de navegación equívoca, y un Monje casi medieval, ennoblecido por los vientos alisios, enarbola un emblema del Consejo de los Diez.

Siempre he dicho que los dibujantes se retratan en sus protagonistas, incluso en sus personajes secundarios. Quien conozca personalmente a Al Capp, Feiffer, Schultz o Jacovitti ya sabe lo que quiero decir. Phil Davis fue el único que dio al mago Mandrake el rostro de su guionista, Lee Falk (a menos que este último no lo describiera según las instrucciones de Phil Davis). No me esperaba lo mismo de Pratt. Peor recuerdo que en la presentación de un libro, o en algún acontecimiento similar, me lo encontré en la terraza Martín de Milán y le presenté a mi hija, quien era todavía una niña pero ya leía atentamente sus historias, y ella me susurró al oído que Pratt era Corto Maltés. Sólo un niño es capaz de decir que el rey va desnudo. Pratt no tiene la estatura ni la esbeltez de Corto, pero al mirarlo atentamente, de perfil, tuve que reconocer que mi hija tenía algo de razón; la línea de la nariz, el trazado de la boca, un no sé qué. Por supuesto, Pratt no es el Corto de La Balada, sino el Corto más mágico de las últimas historias, el Corto que en aquella época Pratt no conocía aún… Pratt se buscaba (soñaba con ayuda de su lápiz y se preguntaba cómo le hubiera gustado ser. Ahora ya lo sabe: un elfo), y al buscarse erraba en la persecución de algunos de sus sueños y de sí mismo. Así es como los textos acaban por divagar. Y en esa bruma, que afecta al espacio y al tiempo, nacen los mitos; los personajes culto reclaman otros textos, se instalan como nativos en nuestra memoria, como si hubieran existido desde siempre en el recuerdo genético de nuestros padres; son jóvenes como Matusalén y centenarios como Peter Pan, hasta el punto de que los reconocemos en historias en las que ni siquiera aparecen o, incluso –hecho éste que también pertenece a los niños- en la propia vida.

"La Geografía Imperfecta de Corto Maltés": Prólogo de Umberto Eco para "La Balada del Mar Salado" (Parte I)

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[originalmente en PRATT, Hugo; "La Balada del Mar Salado"; Norma Editorial; 2006]


Y tanto. En su breve introducción, Hugo Pratt confiesa que su interés por los mares del Sur viene de “El Lago Azul”, de Vere Stackpoole. En seguida nos viene a la memoria la película del mismo nombre, que transcurre en las islas Fidji, pero que no nos recuerda en absoluto a Corto Maltés. Aunque todo es posible. Fue Thomas Merton quien dijo haberse convertido al catolicismo después de haber leído la historia de la apostasía de Joyce en “Retrato de un Artista Adolescente.” Sin embargo, yo no me fío de los autores, que mienten muy a menudo. Sólo me fío de los textos. Pero los personajes de “La Balada del Mar Salado” leen otra case de libros. En un momento dado, Pandora se apoya indolentemente en la magna obra de Melville; y Caín lee a Coleridge, el autor de otra balada, la del viejo marino. Además, lo lee en una traducción italiana que encuentra, junto a los libros de Melville, a bordo de un submarino alemán (forman parte de la biblioteca de Slütter, quien además, a su muerte, dejará en La Escondida un libro de Rilke y otro de Shelley) y, al final, citará incluso a Eurípides. Y si tenemos en cuenta que Cráneo ha ejercido la abogacía con un letrado indio de Vitti Levu y que discute de mitología maorí o de sociopolítica melanesia con la seguridad de una Margareth Mead, hay que concluir que los personajes de Pratt son mucho más cultos que él mismo. ¿Son fortuitos estos refinamientos en nuestros héroes, o quizá son intencionados? En Cráneo puede ser, porque se trata de un muchacho dotado al que además no le falta buena voluntad, pero es que aquí vemos leer también a ese trozo de carne de orca que es Rasputín… ¡y además en francés! Ya al principio, en la séptima viñeta, le vemos consultando el “Voyage Autour du Monde par la Frégate du Roi la Boudese et la Floute l’Etoile”, de Bougainville. Puedo asegurar que no se trata de la primera edición de 1771, ya que ésta, contrariamente a la de Rasputín, es anónima, por lo que el nombre del autor no podría aparecer en la portada. Ya que se trata de una edición en cuarto, podría tratarse de un original encuadernado posteriormente, aunque sería una lástima estropear con el salitre y la humedad del mar una pieza de anticuario tan excepcional. En la sexta viñeta vemos una de sus páginas, que está impresa a tres columnas, por lo que podría tratarse de una edición popular del siglo XIX.

El libro está abierto por la mitad y, sea cual fuere su composición tipográfica, allí comienza el capítulo V: “Navigation depuis les Grandes Cyclades: découverte du Golfe de la Louisiade… Reláche á la Nouvelle Bretagne.” Rasputín no se entrega a veleidades literarias, sino que consulta y busca información acerca del lugar en el que cree encontrarse, ya que navega hacia una base alemana de Nueva Pomerania (que es precisamente la Nueva Bretaña de Bougainville). Pero, aparte de que en aquél capítulo Bougainville se encuentra con piratas y salvajes que parecen salidos de “La Balada” (o tal vez al contrario), si se consulta el detallado mapa que precede al “Discours Préliminaire” surgen algunas preguntas inquietantes.

En efecto, el mapa de Bougainville no coincide con el que Pratt dibuja en la página contigua. En este caso, Pratt sabe más que su personaje; lo que pasa es que su personaje no lee “La Balada”, sino a Bougainville. Si Rasputín se basa en el mapa de Bougainville y cree estar cerca de Nueva Pomerania, no puede creer que se halle en el mar de las islas Salomón, ya que Bougainville las sitúa mucho más al este (más o menos en el lugar de las Fidji, con un error de 20° de longitud y 10° de latitud). En otras palabras, si Rasputín, a ojo o gracias a cualquier instrumento del que un navegante pudiera disponer en 1913, sabe lo mismo que sabe Pratt, y nos cuenta que ha recogido a Caín y a Pandora entre el meridiano 155° -este, según creo- y 6° del paralelo sur, según los cálculos de Bougainville, puede estar seguro de encontrarse cerca de la bahía de Choiseul y del archipiélago de las Luisiadas, acerca de las que está leyendo, pero lejísimos de las islas Salomón (donde realmente se halla, sin saberlo). Me diréis que esto puede ser irrelevante desde el punto de vista narrativo, pero no es así: poco después, cuando un navío holandés se cruza con el catamarán de Rasputín, lo primero que observan, tanto los oficiales como el marinero de las Fidji, es que, a pesar de que la embarcación parece venir de las Fidji, está muy lejos de la ruta habitual de los nativos de esas islas, que normalmente van más al este o más al sur. Y, como luego veremos, eso es lo que hubieran debido hacer, porque es justamente al sudeste –y mucho, mucho más al sudeste- donde se encuentra la Isla del Monje. Se puede objetar que, de hecho, Rasputín no quiere llegar allí, sino a la Kaiserin de los alemanes, y ciertamente llega allí, aunque sin saber muy bien cómo, y si lo hace tiene todo el derecho a perder la cabeza, vista su bien conocida inestabilidad emotiva. Señalemos que el propio Bougainville, al colocar las Salomón en el lugar equivocado, también manifiesta muchas vacilaciones, y de hecho en el mapa indica: “Islas Salomón, cuya existencia y posición son dudosas”.
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Pero el error de Bougainville está plenamente justificado. En 1528, Álvaro de Saavedra ya buscaba las legendarias islas Salomón, esperando encontrar el oro del rey del mismo nombre. Se movió por entre las islas Marshall y las del Almirantazgo. Fue Mendana quien llegó a ellas en 1568, y quien las bautizó, pero nadie volvió a verlas nunca, ni siquiera él cuando se volvió a embarcar en su búsqueda con Queiros, treinta años más tarde. Falló por un pelo cuando fondeó al sudeste, en la isla de Santa Cruz.

A partir de entonces, la historia de la exploración del Pacífico ha sido siempre la de navegantes que descubrieron tierras que no andaban buscando, en un ir y venir de marinos despistados entre islas, barreras de coral y continentes, equivocándose invariablemente de longitud (por lo menos hasta que Harrison inventó el cronómetro marino); y el epicentro invisible y escurridizo de estas correrías marítimas eran las islas Salomón, que parecían haberse disuelto en el aire. Por ejemplo, Tasma, en 1643, buscó las islas Salomón, llegó hasta Tasmania (lo cual no es poco descubrimiento), encontró Nueva Zelanda, pasó por las Tonga, tocó las Fidji sin fondear, viendo de ellas sólo algunos islotes, y alcanzó las costas de Nueva Guinea. Sea como fuere, Rasputín, que podía servirse de excelentes castas marítimas alemanas, como la que se encuentra en el anexo de esta edición, se obstina en basarse en Bougainville, para quien las islas Salomón aún no son más que un sueño. Este error onírico influirá en el comportamiento de los demás.

22 de julio de 2008

Todo lo que significa "Batman: The Dark Knight"

[también podrás encontrar este post en el blog La Cinefilia no es Patriota]

I. Finalmente, el Murciélago alza el vuelo.

Generalmente, los ojos de un fanático de las historietas son distintos a los de un cinéfilo. Sin embargo, estoy seguro que el pasado jueves 17 de julio nadie se dio el lujo de parpadear ante "Batman: The Dark Knight". Con este, su segundo film sobre el encapuchado, Christopher Nolan alcanza una plena comprensión del personaje, superando infinitamente no sólo a su "Batman Begins", sino a todas las adaptaciones que hasta la fecha se han hecho del Murciélago.

No se apresuren en recoger piedras, incondicionales de Tim Burton. Ocurre simplemente que el siniestro director californiano, si bien es cierto logró producciones de inmensa calidad estética con "Batman" (1989) y "Batman Returns" (1992), nos ofreció su propia versión del mito, una quizás demasiado personal para el gusto de los seguidores de la historieta. La suya era una Gotham de cartón, un escenario demasiado parecido a un oscuro parque de diversiones. He ahí la principal diferencia con Christopher Nolan. En contraste, los filmes de éste último tienen mayor valor historietístico, al mostrar una mayor rigurosidad, y en general, un mayor respeto por la larga trayectoria del héroe que Bob Kane y Bill Finger crearan allá por 1939, para el legendario Detective Comics N° 27, y su "Caso del Sindicato Químico".

Así pues, no es un secreto que "Batman Begins" toma una infinidad de elementos de "Batman: Year One" (1987), clásica saga escrita por Frank Miller e ilustrada por David Mazzuchelli para Batman N° 404 a N° 407, pináculo de la Era Moderna del comic book norteamericano. Sin embargo, con todo y esto, numerosos defectos narrativos y argumentales lograrían hacer de éste un film absolutamente prescindible en la historia de las adaptaciones cinematográficas: un Ra's al Ghul innecesariamente engrandecido, y un Bruce Wayne que por momentos se acercaba peligrosamente al estereotipo del pituquito de alma torturada y aspiraciones místicas.

Por suerte, con "Batman: The Dark Knight", el panorama cambia por completo. Durante toda la película, Christopher Nolan se esfuerza por mostrarse no sólo como un director atrevido y lleno de ideas, sino también como un febril lector de las historias del Hombre Murciélago. Lo que aquí presenciamos es una estupenda lectura del personaje, además de un tributo a genios como Alan Moore, Frank Miller, Dennis O'Neil y Grant Morrison, autores decisivos para el título, ellos mismos tan legendarios como el protector de Gotham City. Por fin, los fanboys y frikis de todo el mundo podemos señalar orgullosos a la pantalla de cine.


II. El (nada) obsceno pájaro de la noche.

Pero, ¿quién es realmente el Batman/Wayne de Nolan?. No es únicamente un sujeto ávido de venganza, disfrazado de playboy de cóctel, o viceversa. Tampoco se podría afirmar ya que: "de día es Bruce Wayne, acaudalado hombre de negocios, y de noche es Batman, misterioso paladín de la justicia". Estos conceptos pierden total validez, en "The Dark Knight". Aquí, el héroe no lo es tanto, sino que representa una eterna dicotomía entre bien y mal, justicia e injusticia, desdibujando al mismo tiempo la frontera que divide estos territorios. Batman es el prodigioso hijo de una ciudad en donde la corrupción es llevada al límite por políticos, policías y criminales. En Gotham, el caos es el nuevo orden, mientras que los idealistas son seres proscritos y constantemente señalados como ejemplos contrarios al debe ser. Es en este infame contexto, en donde se alza la figura de un aún inexperto vengador, dueño de un universo moral tan bipolar como naif, que a lo largo de la película presencia el desmoronamiento de sus nobles ideales y su ciega confianza en la sociedad. El joven Wayne finalmente logra morder el fruto de la realidad, y se da cuenta de que éste no es tan dulce como esperaba. Nuevamente, Nolan se remite al "Batman: Year One", para describirnos la hostil decadencia del escenario, y el desencanto de los buenos hombres.

Pero esta vez, el conflicto no se agota en Wayne, sino que se extiende a James Gordon, Harvey Dent, Rachel Dawes, Lucius Fox, la detective Ramirez y hasta al mismísimo alcalde de Gotham. Todos ellos son perfectas manifestaciones de esta única naturaleza, que bien podría llevarlos hacia la fatalidad, antes que a la realización. Tontos a los ojos del mundo, e incluso a los de sus seres más queridos. Tontos que lo tienen todo en contra, y aún así se esfuerzan por lograr un cambio sustancial en esta mierda de urbe. En resumen, tontos como los que abundan en los libros de historia.


III. El payaso que dijo no.

En esencia, el entero metraje de "The Dark Knight" es la crónica de un plan perfecto, elaborado por el inconmesurable Joker, aquel psicópata conocido también por los batmaníacos como "El Califa de los Payasos", o el "Príncipe del Crimen". Nadie conoce su identidad, por lo mismo que la locura es todos los hombres al mismo tiempo. El caos no tiene nombre, ni número de registro, ni hace cola en el seguro social: llega sin anunciarse, a probarse a sí mismo, festivo y cruel como un niño. Todo eso es el Joker, más que un antagonista, "lo antagónico" en Batman.

Una vez más, Nolan hace un uso impecable de las fuentes: identificamos claramente al "Killing Joke" (1988) de Alan Moore, en el clímax del film; en el horrendo y patético uniforme de enfermera, vemos una extensión de los zapatos de tacón alto del "Batman: Arkham Asylum" (1989) de Grant Morrison; y las irrupciones en escena del payaso bien podrían haber sido dibujadas por Neal Adams. Esto, sumado al hecho de que Heath Ledger solicitó algunas copias de las historias clásicas del villano para estudiar sus motivaciones, basta para hacer del Joker de Ledger el mejor que se ha visto en pantalla. Un maniático genial, más hábil aún que el propio Batman, con objetivos tan absurdos como peligrosos, y que representa el descontrol que necesita todo ser humano para estar completo. La demencia absoluta es un lugar que nadie se atreve a explorar, ni siquiera el más valeroso de los caballeros, ni siquiera alguien tan transtornado como Bruce Wayne, y de ahí que el Joker tenga la victoria asegurada, aún desde antes de pisar las calles de Gotham por primera vez.


IV. Las Dos Caras de la Belleza.

El azar es uno de los brazos de la justicia, y esto lo deja muy en claro la historia de Harvey Dent, fiscal de distrito que, de un momento a otro, descubre de la peor manera que todos somos dos personas al mismo tiempo. Desde su aparición en Detective Comics N° 44, en agosto de 1942, tanto público como crítica concuerdan en que el personaje es uno de los más complejos de todo el universo batmaniano, que ya es decir bastante. Inspirado directamente en el Dr. Jekyll y Mr. Hyde, Dos Caras no es sólo un paciente psiquiátrico con desorden de múltiple personalidad, sino que representa la dualidad del ser humano, y nos recuerda que siempre estamos de pie ante un borgiano jardín de senderos que se bifurcan. Y nada más puro, ni más sublime, que dejar que la suerte decida el sendero que seguiremos, anulando por completo nuestra voluntad, y abandonándonos al destino. Desde aquella óptica retorcida, Dos Caras intenta exculparse a sí mismo de la atrocidad de sus crímenes. Ni ángel ni demonio, sino hombre. Un trasfondo psicológicamente delicioso, que pareciera incapaz de agotarse, a pesar de la infinidad de discusiones que suscita cada aparición del ex-fiscal de distrito.


V. Christopher Nolan, el nuevo héroe de Gotham.

Una vez más, y luego de muchísimos años, el Murciélago recobra el lugar que se merece, con esta excepcional pieza cinematográfica. Mucho se ha dicho acerca de esta segunda entrega de Nolan, y seguramente mucho se comentará aún durante las próximas semanas, pero si algo es seguro, es que "Batman: The Dark Knight" hará que una gran cantidad de fanáticos colmen nuevamente las comictecas, y apoyen así el crecimiento de la industria de la historieta de superhéroes, tan venida a menos durante los últimos años. Bienvenidos entonces los nuevos lectores, y sepan que nunca es tarde para hacer que la imaginación cobre nueva forma, y viaje por nuevos rumbos. Muchas gracias, y buena suerte.

18 de julio de 2008

Y ahora... ¿qué tal una chica Matena?

Imágenes como esta hacen que todo valga la pena...
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[originalmente aparecido en MATENA, Dick; Mitos; Carne, o la Vida Secreta de Alfred H; Colección Grandes Autores Europeos, Toutain Editor; 1981; pag. 27]

15 de julio de 2008

Daniel Clowes en 4 definiciones y una viñeta

[escrito por Jaime Rodriguez Z. para "Dedo Medio" N° 07, marzo del 2008]

Nominado a un Oscar por la adaptación para el cine de su cómic Ghost World, Daniel Clowes tiene la paradójica condición de ser un artista underground célebre. Piezas como Art School Confidential, Ice Haven o la inquietante Como un Guante de Seda Forjado en Hierro, todas ellas publicadas originalmente en la serie Eightball, han hecho de Clowes el héroe de una legión de admiradores incondicionales.


La viñeta.
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En realidad son tres. Están en You Tube. La primera se titula "Daniel Clowes at Comic Con-Part 1". El video está grabado con una cámara digital barata. El punto de vista es subjetivo. No vemos a las protagonistas de la grabación, pero intuimos por sus voces que son dos mujeres jóvenes. La parte de la convesación que queda registrada en los escasos 21 segundos que dura el video versa sobre la versión fílmica de Art School Confidential. Una de la protagonistas, que llamaremos A, le dice a la protagonista B: "Pronto lanzarán en DVD". A continuación tras unos segundos de silencio y con evidente impaciencia: "Cuánto puede tardar esto?" A lo que B responda "Oh, por Dios. ¿Qué esperabas?" Fin de la conversación. La imagen que acompaña este minúsculo diálogo es: Daniel Clowes ocupado en firmar lo que parecen ser reproducciones en serie de dibujos o viñetas. No vemos su rostro, pero algo en su actitud corporal, su desaliño, y en el hecho concreto de que no levante el rostro en ningún momento, nos da una pista del lugar en el que se encuentra. Daniel Clowes está en el infierno.


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La segunda viñeta dura sólo 11 segundos y se titula "Daniel Clowes at Comic Con-Part 2". La acción nos lleva a algunos ¿segundos? ¿minutos? después de lo ocurrido en la primera parte. En esta ocasión vemos a una de las protagonistas. B, si es en efecto B, luce lo que podríamos identificar como una camiseta de Eraserhead -primer largometraje de David Lynch- de las que se venden en la red por US$17,95. Al fondo se ve a Clowes firmando una página de periódico (¿un artículo sobre su obra? ¿una reseña?) que, suponemos, le ha extendido B. Durante el rudimentario movimiento de cámara que nos ha llevado a este punto, hemos descubierto además que B lleva un ejemplar de Ice Haven en la mano, pero al dárselo a Clowes y justo antes de que éste se disponga a firmarlo, B le dice algo que no alcanzamos a escuchar pero a lo que Clowes responde, de una manera cansina que no es pregunta ni afirmación y que por otro lado revela una tristeza insondable: "Te quieres tomar una foto". "Oh sí", dice B. Durante este diálogo Clowes ha mirado por una fracción de segundo hacia el objetivo de la cámara que, suponemos, empuña A. La grabación se corta abruotamente cuando Clowes está en medio de un movimiento de incorpración que probablemente culmine con su brazo posado sobre el hombre de B, dejándolos a ambos, a Clowes y a B, como los lados de un triángulo isósceles cuya base sería la mesa. A cambia rápidamente el modo de la cámara de video a cámara fotográfica, operación que podemos asumir como causa de lo abrupto del corte.


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En la tercera y última viñeta, titulada "Daniel Clowes at Comic Con-Part 3", se devela finalmente la identidad de por lo menos una de las dos protagonistas. La grabación dura apenas seis segundos, y se inicia con Clowes ya reincorporado a su puesto. En el primer segundo, mientras las manos de Clowes y de ¿A? ¿B? se separan en lo que podría ser indistintamente la devolución de un material gráfico firmado o simplemente un apretón de manos, podemos intuir algo así como la copia de una sonrisa en el rostro de Clowes. A o B -podríamos a sumir que es B, ya que A ha adoptado el papel de documentalista- le entrega a Clowes un ejemplar de Ghost World. Clowes pregunta entonces "Cuál es tu nombre", mirando a su interlocutora durante una facción de segundo, a lo que B, si en efecto es B, contesta "Nina". "Nina", repite Clowes volviendo a bajar la mirada hacia un punto indefinido. Fin de la secuencia.
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Las definiciones.
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1. Extrañeza.

Ice Haven es un paisaje helado en el que conviven: La Náusea, South Park, The X-Files, Cumbres Borrascosas, Gilmore Girls, Twin Peaks. Según un amplio sector de la crítica, los mundos infantiles o post-adolescentes de Clowes dicen mucho de su propia infancia como elemento marginal o simplemente nerd. La profunda soledad que aqueja a la mayoría de sus protagonistas no se debe, como podría parecer, a su condición de extraños dentro de un mundo normalizado y emocionalmente estandarizado, sino a su desesperada búsqueda por la normalidad dentro de un mundo de psicópatas, monstruos, seres deformes, falsos poetas. Aunque la narrativa de Clowes pueda parecer simplemente exéntrica, sus salidas de tono y sus exabruptos semánticos serían el correlato de esa extrañeza involuntaria en un mundo de extraños.
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En Como un Guante de Seda Forjado en Hierro, la dimensión surrealista es tan bestial y compleja que algunos críticos no dudan en comparar a Clowes con su contemporáneo David Lynch. Lo grotesco como elemento diferenciador pero sobre todo como desencadenante de una realidad alterna que se yuxtapone a la que conocemos. Intelectualismo kitsch, si se quiere, pero con buena música de fondo.
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Y Ghost World: ¿Puede haber algo más sexy que dos post-adolescentes desadaptadas y tristes?
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2. Underground.
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En 1968, Robert Crumb funda el fanzine Zap Comix, y crea lo que se conoce como cómic underground norteamericano. Sexo + política, odiseas urbanas de seis páginas, épica de la diferenciación. Esnobismo.
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3. Daniel Gillespie Clowes.
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Nace en Chicago, Illinois, en 1961. Estudia Arte. Luego de intentar conseguir trabajo como ilustrados, empieza a desarrollar por su cueta Lloyd Llewelyn, su primera serie independiente. En 1989 comienza a publicar Eightball, receptáculo de alguno de los experimentos gráficos y narrativos más estimulantes del cómic. La serie va por el número 23. Cuando en 2001 una de sus historias desarrolladas en Eightball es llevada al cine, se convierte en una celebridad. Ghost World -protagonizada por Scarlett Johansson y Steve Buscemi- es un fracaso de taquilla, pero un éxito de crítica. Es nominado a un Oscar por la adaptación de su propia historia. Ha hecho dibujos animados para un video de Ramones, y grabado spots promocionales para Apple, ha creado afiches para películas de Tod Solondz (Happiness) y ha hecho publicidad para la Coca Cola. Su última serie, Mister Wonderful, acaba de culminar en The New York Times Magazine. Vive en Oakland con su mujer y su hijo. Es un genio.


(La Poesía de Clowes)

David Goldberg (Ice Haven. Víctima)

"Que vengan los Norton, los Kramden, los basureros/ y las amas de casa.// Lastrad mis miembros con los restos del naufragio,/ mientras esta triste himno la gente canta./ Con la devoción del conductor de autobús,/ llorad por este exánime chico;/ aliviad los cortes del hacha lacerante del leñador/ con vuestro dulce himno".

10 de julio de 2008

Cuando la crítica cinematográfica se viste de kevlar...

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... y nomex, para ser más precisos. Una estupenda portada, ¿no creen?

Hace apenas unos días, la revista de cine "Godard!" nos entregó su edición N° 16, en la que se ocupa de nuestro querido Murciélago, con motivo del inminente estreno del "Dark Knight Returns" de Christopher Nolan. Artículos como "Batman Reinicia" (Ernesto Zelaya) y "Quién Ríe el Último..." (José Romero), analizan al personaje en sus varias facetas cinematográficas, desde un enfoque no muy frecuente en la crítica historietística. Dos notas cargadas de información tan necesaria, que bien merecerían ser transportadas en nuestro utility belt.

Además, se incluye en este número el artículo "Dibujo Mi Venganza", a cargo de Mario Castro Cobos: un cuidado texto acerca de "Crumb", documental de Terry Zwigoff que se proyectara en el Cinematógrafo el pasado junio, como parte del ciclo "24 Viñetas por Segundo" *sigh*

Igualmente, y fiel a su estilo, "Godard!" nos recuerda con su N° 16 por qué es un artículo obligatorio en la canasta de todo cinéfilo: homenajes a Charlton Heston, Richard Widmark y Kon Ichikawa, artículos a propósito del centenario de James Stewart y David Lean, y un completo repaso a la filmografía de Jules Dassin.

Una edición codiciada por cinéfilos y frikis de todo Lima. El costo es de S/. 10.00, y ya está disponible en kioskos, supermercados y librerías. Buena caza.

8 de julio de 2008

La historieta se despereza: "Primer Encuentro Kingdom del Cómic"

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Muy gentilmente, la Agrupación Kingdom Millenium me ha hecho llegar el programa del tan voceado Primer Encuentro Kingdom del Cómic, a realizarse este sábado 19 y domingo 20 de julio, en el Centro Cultural Ricardo Palma (Av. Larco 770 - Miraflores).
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El costo de la entrada será de S/. 5.00 por día, con derecho a disfrutar de todas las exposiciones, conferencias, charlas, proyecciones, sorteos y demás.
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Apoyemos entonces esta iniciativa, tan saludable para la cultura historietística nacional. Y esperemos también que el encuentro sea una excusa ideal para promover la interactividad entre artistas, lectores y crítica. Desde ya, las felicitaciones del caso a la Agrupación Kingdom Millenium.
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A continuación, el programa completo del evento:
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SABADO 19 DE JULIO
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3:00p.m. – 3:45p.m.
Conferencia: “Clásicos del Cómic Americano”
Expositor: Dr. Humberto Costa (Nazca Comics)

3:45p.m. - 4:20p.m.
Conferencia: “Los Superhéroes del Resto del Mundo”
Expositor: Benjamín Guadamur (Kingdom)

CLIP de 10 min.: Trailers de películas de superhéroes

4:30p.m. – 5:20p.m.
Conferencia: “Cronología de la Historieta Peruana en el Siglo XX”
Expositor: Fernando Franco (Kingdom)

5:20p.m. – 6:30p.m
Proyección audiovisual sorpresa
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DOMINGO 20 DE JULIO
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3:00p.m. – 3:45p.m :

Conferencia: “La Historieta Peruana No Masiva”
Expositor: Carlos Gonzáles (Nagra Comics)

3:45p.m. - 4:30p.m.

Conferencia: “El Boom Argentino del Cómic”
Expositor: Carlos Crisóstomo (Doble C Estudios)

CLIP de 15 min.: Trailers de películas de superhéroes

4:45p.m. – 5:30p.m
Conferencia: “Galería de Dibujantes Peruanos en el Perú y en el Mundo"
Expositor: Fernando Franco (Kingdom)

5:30p.m. – 6:30p.m.
Mesa redonda: "Ser Historietista en el Perú: Experiencia de los Dibujantes”
Expositores: Carlos Castellanos , Javier Prado y Juan Carlos Silva (Perú Art)
Moderador: Gonzalo Fernández Baca (Asociación Cultural AGLAYA)

CLIP de 15 min.: “Pata de Perro” (J.J. Becerra Producciones - Cajamarca)

6:45p.m. – 7:15p.m.
“Marvel Comics: Cortesía de Perú.21”
Presentación de la nueva línea de cómics

7:15p.m. –9:30p.m.
Mini conferencia: "Superman -70 años de Historia"
Expositor: Juan Herrera (Kingdom)
Proyección audiovisual sorpresa.

Madreselva: Daniel Clowes

¿Y quiénes somos "nosotros"? Somos los que invertimos una parte importante de nuestra energía intelectual en el estudio de ese lenguaje pictográfico popular que ustedes, los profanos, conocen como "cómics".

5 de julio de 2008

"Morir Cansa": Prólogo de Pablo de Santis para Mort Cinder

[originalmente en "Mort Cinder", ediciones Colihue, Colección Narrativa Dibujada, Serie del Aventurador, primera edición, 2007]


Los objetos que compra Ezra Winston son engañosos. Un espejo egipcio refleja el pasado, un antiguo vitral incita a matar, un amuleto desata la pesadilla, un simple ladrillo habla de Babel. Como estas cosas, la historieta misma es para el lector un objeto que traiciona su percepción. Recordada a lo lejos, Mort Cinder es un sólido bloque narrativo, donde resalta nítida la relación entre Ezra Winston y el inmortal. Si la vemos más de cerca, notamos que Mort Cinder es, como escribió Juan Sasturain, "más un mecanismo que un personaje: siendo todos no es nadie". A la vez, ese mecanismo narrativo se convierte en personaje por la conquista de un tono inconfundible e inolvidable. Nunca la voz en una historieta ha sido tan esencial. No leemos a Ezra ni a Mort Cinder: los escuchamos, una voz dentro de la otra. Cuando una historieta está tan bien escrita, uno empieza a oír voces. "También yo los vi. Se nos venían, silenciosos, con la luna rompiéndose en las navajas".

Las historietas publicadas por episodios dejan el sabor de una unidad original a la que se partió en pedazos para su edición. Pero en realidad es al revés. La publicación en libro crea una unidad que nunca existió; le da entidad de obra a los retazos aislados, pone las contradicciones en acción. La historieta aparece en una totalidad nueva, que no es un origen, sino un destino. ¿Qué une a esta historieta y le da el sabor de un todo? La voz, el modo de contar, el dibujo, que es una de las cimas alcanzadas por la historieta. En Mort Cinder está Breccia en su mejor forma, la oscuridad convertida en lucidez, la confusión de las batallas expuesta con claridad, la alucinación descripta con precisión, lo real hecho irreal y las máquinas y pesadillas convertidas en una realidad gráfica.

"Oesterheld es el mejor guionista, aquí y en todas partes -dijo Breccia en 1991-. Daban ganas de dibujar sus guiones, porque eran imaginativos, porque sabía contar. Pero hacía muchas cosas al mismo tiempo, y por eso era difícil trabajar con él. La batalla de las termópilas, por ejemplo, estuvo un año parada". Ese fue el último episodio, en 1964. Diez años más tarde se propusieron continuar la historieta, sin resultado. Después del impecable prólogo, Ezra Winston, el anticuario, la historieta comienza a perseguir al evasivo Mort Cinder, que tarda en entrar en escena, y cuando lo hace está muerto. La variedad de temas, los saltos, los golpes de efecto, fueron inspirados en las circunstancias de su producción, según Oesterheld les contó a Carlos Trillo y a Guillermo Saccomanno en una entrevista publicada en Historia de la historieta argentina. Oesterheld empezó Mort Cinder en 1962, luego del fracaso de sus propias revistas Hora Cero y Frontera. La escribió para la revista Misterix (que en ese entonces pertenecía a editorial Yago) por poco dinero y sin una idea clara de su desarrollo posterior. De ahí el permanente sentido de extrañeza, que lector y autor comparten "Yo no tenía tiempo, por todos los trabajos que hacía, para detenerme una tarde a pensarla un poco. Las deficiencias, las indefiniciones de Mort Cinder son las que luego fueron festejadas como un acierto. Pero yo mentiría si aceptara que lo son. En realidad ese acierto, si es que lo es, es hijo de las circunstancias".

Oesterheld escribió miles de historietas y abordó todos los géneros que se pueda imaginar. Mort Cinder es una concentración de todos esos caminos. En sus páginas reconocemos el terror de una Londres fantasmal, la ciencia ficción desatada por el profesor Angus, la historieta bélica tan frecuentada por el guionista en las páginas infinitas de Ernie Pike, la aventura carcelaria donde los cuadritos se convierten en celdas, la historia universal, la revisión del mito y la leyenda. Si Mort Cinder es una suma con respecto a la obra de Oesterheld, también lo es en relación a la de Breccia: ahí está cifrado su pasado -el cruce de lo popular con la búsqueda estética, desde Vito Nervo a Sherlock Time- y su futuro: la experimentación pura.

Mort Cinder no es un inmortal para quien la muerte es un percance ajeno; es un hombre que muere y vuelve. Vuelve del más allá para comunicar un relato, esa construcción en cuyo centro hay un vacío, un secreto. "Cansa tanto morirse. Y duele. Mucho", dice Mort Cinder. Frases que dicen y no dicen. Telegramas del más allá. En cada una de sus aventuras le deja adivinar al anticuario la forma del secreto. Abre un poco esa puerta de la que es el único guardián. Ezra oye, como nosotros, una historia, sólo para saber qué es exactamente lo que no se puede llegar a conocer. Estamos a punto de comprender, pero Mort Cinder cierra de golpe la puerta.

3 de julio de 2008

El Goethe Institut-Lima nos acerca a la historieta alemana

Iliana Revoredo, directora de la biblioteca del Goethe Institut-Lima, nos informa hoy acerca del lanzamiento de dos importantes portales que esta prestigiosa institución ha tenido a bien traducir al español, uno de los cuales está dedicado íntegramente a la historieta alemana (click para entrar):
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Este es un proyecto desarrollado a partir de una iniciativa del Goethe Institut de Estocolmo, y tiene como objetivo principal la información y difusión de la tradición historietística alemana. Un sitio muy completo, y una herramienta impagable para aquellos que quieran acercarse a este universo tan poco explorado. Sin contar la página inicial, la web está dividida en diez apartados, cada cual más nutrido de información que el anterior:
  • La escena de las tiras cómicas en Alemania: un panorama general del cómic realizado por aquellas latitudes.

  • Tiras cómicas autobiográficas: semblanzas de Flix, Mawil y Andreas Michalke.

  • La novela gráfica: biografía, bibliografía, y hasta textos recomendados de Arne Bellstorf, Calle Claus y Tim Dinter, entre otros.

  • Avantgarde: lo último y lo mejor de la escena teutona.

  • Tiras cómicas/humor: un vistazo a los trabajos de Brösel, FIL, Ralf König y demás.

  • Historia/política: el crudo arte de Isabel Kreitz, Gerhard Seyfried y Elke Steiner.

  • Clásicos: referentes obligados, genios indiscutibles del deutschsprachige comic.

  • Manga: porque Europa también sucumbió ante el monstruo asiático.

  • Tiras cómicas infantiles: texto de gran objetividad, lleno de referencias y datos relevantes. Incluye una lista de textos recomendados.

  • Recomendaciones de eventos: el Goethe nos mantiene informados de las actividades culturales relacionadas con el tema.
Enhorabuena a los chicos del Goethe Institut, entonces, por el impecable trabajo desarrollado. Igualmente, estaremos a la expectativa de la próxima visita a nuestro país de Flix, renombrado historietista alemán, anunciada por el mismo instituto para este mes de noviembre.

2 de julio de 2008

Lo que nos dejó "24 Viñetas por Segundo"

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El ciclo "24 Viñetas por Segundo" llegó a su fin. Durante todo un mes, tuvimos oportunidad de disfrutar de las mejores y más raras adaptaciones de historietas al celuloide. Barranco ardió con clásicos como "Danger: Diabolik", "Fritz the Cat", "Crumb" y "Metrópolis", fecha tras fecha, como para no dar tregua a la fantasía. Nos conmovimos, aprendimos algo más de algunos personajes, e hicimos muchos amigos en el camino.

Por eso, y ahora que el ciclo quedo atrás, quisiera agradecer a todos aquellos que hicieron posible este evento, empezando por Claudio Cordero, sin el cual "24 Viñetas por Segundo" no habría pasado de ser una mera idea condenada a deambular eternamente por la cabeza de un friki. Gracias también a Juan Carlos Fangacio, por el trabajo realizado en el Blog del Cinematógrafo, y en general, a todo el personal de la sala, quienes todo el tiempo se mostraron dispuestos a llevar la nave a buen puerto.

Un abrazo a la gente de Park Comics, por difundir el evento, y compartir el entusiasmo (quedan pendientes aún los dvds). Igualmente, un saludo a la legión de otakus y frikis que viven, conviven y perviven los fines de semana en el C.C. Arenales, pegados a los escaparates de Sugoi, The Force y demás anexos del paraíso.

Gracias a los bloggers y webmasters locales, quienes con su apoyo desinteresado lograron que el evento gozara de una amplia difusión entre fanáticos, conocedores, interesados y curiosos: Leny Fernandez (El Glamour de Margo), Mario Castro Cobos (La Cinefilia no es Patriota), Oscar Pita (Nuvolaglia), Javier Prado (La Nuez), Uilmer Fashé (Comic Perú), Raúl Ramirez (Raúl Richard 3D), y a la gente de Cinencuentro, Heridita Fanzine y el Blog de Cinescape.

Mención especial merece Leonidas Valcárcel, del colectivo FantasyComix, por su participación el sábado 14 de junio, luego de "Cool World". Una estimulante charla, que quedará en la memoria de quienes tuvieron la suerte de asistir a la función.

Y eso es todo, o al menos eso creo. Ojalá los ganadores del "cómic de la semana" atesoren los ejemplares que se llevaron a casa, tanto como la experiencia de haber participado en el ciclo, de alguna manera. Hasta luego, y buena suerte.