29 de febrero de 2008

"Il fumetto italiano" (parte III): Pazienza


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"Andrea Pazienza"

Nace en San Benedetto del Tronto, hijo de Enrico Pazienza y Giuliana Di Cretico. Trasladado de inmediato a San Severo, la ciudad paterna, vio transcurrir su infancia, pasando los veranos con la familia en San Menaio, localidad de Vico de Gargano.

A la edad de trece años, Pazienza se transfirió a Pescara, por cuestiones de estudio, regresando casi semanalmente a San Severo, donde continuó visitando a los amigos de siempre, y dejando huellas de su genialidad, realizando las escenografías de algunos espectáculos teatrales, entre otras cosas.

Allí mismo, en la ciudad de Abruzzo, se inscribe en el liceo artístico, y traba amistad con Tanino Liberatore, quien eventualmente llegaría a ser otro de los grandes exponentes de la historieta.

Una vez finalizado el liceo, se inscribe en el DAMS de la Universidad de Boloña. Son los años más candentes del contestatarismo juvenil, los cuales el autor plasma en forma personalísima y transgresora, con "Le straordinarie avventure di Pentothal", su primera historieta publicada, apareciendo en entregas desde abril de 1977, en la revista Alter Alter.

No se limitó únicamente a la historieta, incursionando en todos los géneros del diseño y la ilustración, realizando manifiestos cinematográficos, como el de "La cittá delle donne", de Federico Fellini, así como portadas de discos, como la del "Robinson" de Roberto Vecchioni, y campañas publicitarias.

Sus múltiples ocupaciones no evitaron que se dedique también a la pintura, y en 1982 expone nuevos trabajos en la Galería Pública de Arte Moderno de Boloña, en la muestra "Registrazione di Frequenza". Más aún, en 1983, expone su arte en la Galería "Nuages" de Milán. Durante ese mismo año, muestra también sus trabajos en el Palacio de la Exposición de Roma, junto a Franceso Tulio Altan, y Pablo Echaurren, en la puesta "Nuvole a go-go."

Falleció intempestivamente, una noche del 16 de junio de 1988, en Montepulciano. Rumores sin confirmar hablan de una recaída en la heroína, de la cual había logrado recuperarse desde hacía tiempo, o de un suicidio por sobredosis. Al respecto, pareciera casi autobiografica la historia "Pompeo", de 1985, en la cual se aborda con crudo realismo la problemática ligada al consumo de drogas duras. Sus restos están sepultados en el cementerio de San Severo.

- Puedo cantar una cancioncita.
- Adelante.
- ¿Cuál?
- La que tú quieras.
- No, dime cuál quieres, así...
- "Albachiara."
- "Albachiara"... ahhh... no la hemos preparado, pero... Niños, ¿podrían ir a dar un paseo, que tengo que decirle algo a este señor?
- Ok.
- No. Ya no quiero cantarla.
- ¿Porque hay gente aquí?
- No, porque hay gente ahí [señala a la cámara]. No, no se puede.
- Te doy yo el pie, que soy desentonadísimo.
- ...Cantémosla juntos.
- Ok.

"Respiras despacio para no hacer ruido,
duermes por las tardes
y despiertas con el sol.
Eres clara como un alba,
eres fresca como el aire.
Enrojeces cuando alguien te mira,
y estás fantástica a tus veintiocho años...
en mis pensamientos."

- Adiós, Andrea.
- Adiós, querido.

Nunca retrocedas,
ni siquiera para coger fuerzas.

28 de febrero de 2008

Viaje al centro de la cabeza de Pratt

Justamente, como una feliz coincidencia, y respecto a la entrevista de Vincenzo Mollica a Hugo Pratt que posteara el día de ayer, encontré esta especie de slide show. Estas ilustraciones hechas por el maestro, que muestran a Corto Maltés en Irlanda, se exhibieron en octubre del 2005, en Siena, como parte de la exposición "Periplo Imaginario". Si se ha leído con atención la entrevista, las imágenes cobran un significado mágico. Una vez más, Pratt nos obliga a rendirnos a sus pies.
Casi lo olvido: por si fuera poco, el slide show está musicalizado nada menos que por Dead Can Dance. Por cierto, no voltees ahora, pero hay un duende detrás tuyo.

Hugo Pratt habla sobre Corto Maltés, o viceversa

La siguiente es una entrevista que Vincenzo Mollica hiciera al maestro Pratt en 1983, husmeando un poco en las razones que lo llevaron a dar vida al "marinero de sangre gitana". Se nos muestra a un Pratt soñador, de espíritu libre, y que comparte muchísimos aspectos con su personaje insignia, hasta el punto en que, por un momento, podríamos llegar a confundirlos.


Pratt, después de tantos años, ¿qué valor tiene para ti la historieta?
- Cuando comencé a pensar en la historieta, al inicio de mi carrera, me entusiasmaba cualquier cosa referente al dibujo, la narración a través de imágenes, el aporte del diálogo y la escritura sobre una viñeta.
Prácticamente, he crecido con la historieta, porque en mi época la historieta era un medio de evasión significativo.

En tus historias, aparecen lugares geográficos importantes, y tú tienes fama de trotamundos empedernido. Se dice que te resulta difícil permanecer en un lugar por más de pocos días. ¿Cuál es el lugar más mágico que has conocido?
- Uno de los lugares más mágicos, de hecho, el más mágico para mi fantasía, mi mundo y mi educación occidental, es definitivamente Irlanda. A través de los cuentos más modernos, los poemas de Yeats, los cuentos de James Joyce que hablan de este mundo irlandés fantástico, habitado por pequeños hombres verdes, de hojas y piedras que hablan... Todo, en el mundo celta, está activo: las piedras narran, los cielos narran, la hierba, los animales... todo se vuelve importante.
Entonces, viajé a Irlanda para redescubrir estas cosas. Estas son las piedras de Cliff: aquí no se habla ya, no hay nada más que decir, solo se observa... Cliff es un punto de retorno. Aquí se regresa siempre.

¿El viaje de Corto Maltés se inicia aquí?
- No, inició en Dublin, pero diría que ha venido unas tres veces aquí, a Mór... Debo investigar al respecto.
Aquí también te reencuentras con la magia: este es un lugar al que venían a reunirse muchísimos artistas y escritores de la época, entre los cuales estaba, lógicamente, Yeats. Ellos venían aquí, como huéspedes de una tal Lady Gregory.
Sobre este árbol hay muchas firmas, por ejemplo, la de Bernard Shaw... obviamente, también la de Lady Gregory, y la de su hijo aviador, muerto durante la primera guerra mundial, en Italia.
Lo llaman "el árbol de las firmas."

Entonces, ¿Corto Maltés también ha pasado por estos lugares?
- Claro, como aquella vez, en "Concierto en Do menor para arpa y nitroglicerina."
No sé si él también haya sido huésped de Lady Gregory, pero de seguro era amigo de su hijo, así como lo fue también Yeats.

Esta relación continua de Corto Maltés con la magia, la fantasia, la aventura, la realidad, con todos estos personajes, gnomos y hojas que se encuentran aquí, en Irlanda... ¿Qué significado tiene, fundamentalmente?
- Yo creo que la fantasía es un elemento importante, la fantasía siempre es algo dorado... para escapar también del mundo gris, en el cual siempre se está discutiendo. Yo prefiero Irlanda y la fantasia... Aún si hoy aquí también todo está gris, pero igual podría estar lleno de sol y verdor. Sin embargo, la fantasia irlandesa es dorada... Yo me divierto con estas cosas, amigo mío, me divierto tanto.

En tu peregrinaje a través de Irlanda, en búsqueda de los lugares y caminos recorridos por Corto Maltés, en un cierto momento has querido venir aquí, al cementerio en donde se encuentra sepultado Yeats, un lugar un tanto siniestro, lleno de cuervos y cruces celtas...
- Para mí no es tan siniestro, quizás porque soy un tanto crepuscular. Por otro lado, el cuervo es un animal que me gusta mucho.

¿También ésta es una parte esencial de un recorrido mágico?
- Hay un hecho importante, acerca de Yeats: él escribió un libro llamado "La rosa alquímica." El libro habla acerca de un personaje que vivió en París, un hombre que se encontraba en una situación un poco extraña con un alquimista; hoy, en el mismo número de la misma rue Pelletiers, en París, se encuentra una imprenta administrada por un hebreo; el alquimista del libro era hebreo, como el tipógrafo, y en aquella imprenta se estampó, por primera vez en Francia, Corto Maltés.

¿Qué importancia tiene la isla Ibis Trees para tu trabajo y para tu búsqueda, Hugo?
- De hecho, eso es algo que ni siquiera yo mismo puedo comprender.
Seguramente sea por el hecho de que aquí también hay una poesía de este poeta que me inspira siempre.
A mi parecer, éste es un lugar muy bello.

¿Qué relación tienes con Corto Maltés?
- Aún no estoy en el punto de mantener con él una relación de amor-odio; es una relación de gran cordialidad y simpatía.
A estas alturas de mi vida, me encuentro con que estoy obligado a estar siempre con Corto Maltés, porque vengo aquí, a Irlanda, a la Universidad Trinity College, y estás tú preguntándome: "¿Pero qué hace Corto Maltés?"
Y me descubro nuevamente dibujando Corto Maltés.
De hecho, a fin de cuentas, tengo esa clase de relación... vengo aquí, y está Corto Maltés, voy a Dancalia, y está Corto Maltés, voy a Venecia...
Dondequiera que vaya, está él, y por consiguiente no puedo hacer otro que dibujar Corto Maltés.

Por qué, en cierto punto de tu vida artística, has elegido hacer cosas importantes en historieta, que es un poco la síntesis de arte, literatura y cine?
- Para darte una respuesta quizás un tanto banal: porque viviendo en Venecia, donde no existía la posibilidad del cine, me dediqué a las cosas que me quedaban más cerca. Venecia es una cuidad de arte, que te hace pensar, te hace pasear, te hace caminar.
En ese caso, yo no tenía, como por ejemplo en Roma, una Cinecittá; pero tenía los canales, y una bellísima ciudad, que alimentaba mi fantasía.

26 de febrero de 2008

"Il fumetto italiano" (parte II): Pratt y Bonelli



"Hugo Pratt"

El 15 de junio de 1927, en un playa cercana a Rimini, nació Hugo Pratt, uno de los maestros indiscutibles de la historieta. Su obra se encuentra entrelazada con su propia vida, debido a los numerosos viajes que llevaron a Pratt y sus personajes alrededor del mundo.

En 1967 creó Corto Maltese (Corto Maltés), la figura que mejor representa el espíritu libre del autor.

Sin embargo, el hecho decisivo en la biografía del artista es su encuentro con Fiorenzo Ivaldi, con quien decide fundar una revista de nombre Sgt. Kirk, en 1967. En el primer número, se incluyó "Una ballata del mare salato", la primera historia de Corto Maltese, la más famosa e importante creación de Pratt.

La narración, así como la mayor parte de las aventuras del personaje, nos remite a las grandes novelas de aventuras, de Melville, Conrad, Louis, Cooper y Dumas, que tanto suceso tuvieron entre generaciones completas de lectores. Pero, sobre todo, Pratt se inspiró en un escritor no tan popular: Henry De Vere Stacpoole, autor de "Bue Lagoon".

A través de las aventuras del marinero, Pratt se afianzó como uno de los más importantes historietistas del mundo. Su imaginario, tan culto como popular, la permanente búsqueda de un estilo gráfico esencial y expresivo, así como la manifiesta habilidad narrativa, lo transforman en una referencia obligatoria para todo aquel que pretenda estudiar las posiblidades expresivas de la "literatura dibujada". De hecho, esta definición es de autoría del propio Pratt, el cual prefería hacerse llamar "fumettaro" [nótese que, en italiano, la terminación -aro es de índole despectiva]

- Cuándo ha muerto?
- Antes del alba. La luna estaba todavía alta.
- Antes del alba...
- Ugh!
- No tomó la medicina ¿Por qué no me mandaste llamar?
- Escucha: aquel hombre era feliz. Observaba la Laguna de los Bellos Sueños, y veía las cosas como quería verlas.
- Si me hubieras llamado, este hombre no estaría muerto.
- Ha muerto porque tenía que morir!
- Sujeta algo en la mano.
- Si!
- Es la insignia de su regimiento. Sueños... sueños de gloria... Ló único que sabemos de él, es que llevaba puesto un uniforme de los "Artists Rifles". Y las flores salvajes cubrirán su tumba y sus ambiciones.


"Gianluigi Bonelli"

Inició su carrera en el mundo de las historietas en los años 30, colaborando con algunas casas editoriales de la época. En 1939, decide independizarse, adquiriendo la suya propia: "L' Audace".

Durante la post-guerra, inicia a proponer nuevas historietas, entre las cuales se encuentra "Il giustiziere del West".

Sin embargo, el suceso que lo cambiaría todo se dio en 1948. En colaboración con el ilustador Aurelio Galleppini (de seudónimo "Galep"), crea dos nuevos personajes: Occhio Cupo, y Tex. El hijo del artista, Sergio Bonelli, declaró que, curiosamente, los dos autores tenían total esperanza en el primero de ellos, siendo que el éxito llegó gracias al segundo.

No obstante su actividad de maquetador se viera absorbida en gran medida por las historias de Tex, Bonnelli daría vida a otros tantos personajes, por citar algunos: Yuma Kid, David Crocket, y Hondo. Ilustró también algunos números de Zagor.

El nombre de Gianluigi Bonelli está ligado indefectiblemente a Tex, a cuyas ilustraciones se dedicó aproximadamente por cuarenta años, antes de verse sucedido por otros hábiles autores, ente los cuales se encuentran Guido Nolitta (seudónimo de Sergio Bonelli), Claudio Nizzi, y Mauro Boselli.

Es de resaltar cómo el personaje ha trascendido a la desaparición del género western, en el cual tiene sus raíces. Así, queda demostrado que, hasta hoy, la historieta italiana mantiene un alto nivel de acogida.

- Nadie ha hecho caer a Jerry Grant, y tú lo has conseguido, cogiéndome por sorpresa... Pero que me ahorquen si, antes de veinticuatro horas, no he de arrastrar tu cara por toda la maldita calle, desde aquí hasta el límite del pueblo.
- ¿Está tan seguro de eso, señor Jerry Grant?
- Puedes apostar tu sucia piel, granjero.
- Un discurso conmovedor, pero aún así confuso, pues no puede sorprender mientras se observan atentamente las características de tu rostro! Frente baja, mirada apagada, expresión idiota, y... Hey! Creía que estabas dispuesto a respetar la tregua, muñeca!

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Luego, la forma diáfana de un dedo se materializa dentro del pequeño círculo de hierro. Lo levanta.. asumiendo lentamente la forma de una mano que se eleva más y más allá del mueble. Y, un instante después, en el silencio de la sala, perturbado únicamente por la respiración humana, resuena una voz espectral.
- Observa este anillo, Paxton... Paxton, Tom Paxton! Observa este anillo! Es el símbolo de Anubis... el gran señor de los muertos. Obsérvalo bien, Paxton, porque te está trayendo un mensaje de muerte!
- No, no puede ser!
- ¿Lo reconoces, Paxton? ¿Lo reconoces!?

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Y, mientras termina de hablar, Tex muestra sus cartas... cuatro reinas, y un as de picas.
- Poker de reinas, Hogan! En cuanto al as, te lo regalo! Puedes meterlo en tu bolsillo, y conservarlo como recuerdo de una bella partida.
- No es posible, maldición... no es posible...
- Levanta todo, Kit... la partida se ha terminado!

Una vez afuera de salón el joven cardigan, Kit observa, riendo con sarcasmo.
- ¿Qué te impidió decírselo?
- Qué cosa?
- Que tu poker de reinas con escolta de as, fue una obra maestra del embauco.
- ¿Tú crees?
- Dios del cielo! Quieres que me trague que esas cuatro bellezas aparecieron en tu mano, así como así?
- Ni yo mismo salgo aún del asombro!
- Tú, lo único que tienes de asombroso son las manos, cuando desenfundas las colt!
- Ni lo menciones, viejo incrédulo!

El Tex creado por Bonelli es el héroe clásico, que defiende al débil, cualquiera sea el color de su piel, sin tener conflictos existenciales de por medio, y dispuesto a violar la ley si es necesario, en pos de hacer triunfar a la justicia. Dichas características serían parcialmente modificadas por otros autores.

Para la creación del personaje, Bonelli tomó como referencia, tanto para la ambientación como para los personajes, el cine western (como no podía ser de otra manera). Igualmente, se inspiró en el italiano Sergio Leone. Como sea, logró evitar un calco instrascendente de estos maestros, creando, por el contrario, un imaginario que es considerado por todos como el sello de fábrica de Tex.

25 de febrero de 2008

La "Valentina" que caminó entre nosotros

No todos saben que la misteriosa y sensual diva creada por Guido Crepax, tuvo una referencia en el campo del celuloide. Ella es Louise Brooks, actriz norteamericana de cine mudo, que alcanzó su auge con la película de 1928 "Pandora's Box", rodada en Alemania, y dirigida por G.W. Pabst.

Una de sus características era el estilo sugerente y muy femenino con que interpretaba cada uno de sus papeles, lo cual la transformó en poco menos que en un objeto de deseo para los hombres de la época. Y, más aún, su famoso corte de cabello es imitado hasta hoy por muchísimas mujeres, dejando en claro que la elegancia es intemporal. Sin duda, una de las primera divas absolutas del cine.

Así, Crepax no sólo capturó la imagen de Louise Brooks para crear a Valentina, sino también esa celebración de la femineidad, que era el sello personal de la actriz. Mientras tanto, a nosotros, hijos de la segunda mitad del siglo XX, sólo nos queda dar gracias por la Valentina que alguna vez existió.

"Il fumetto italiano" (parte I): Manara y Crepax


Italia ha aportado muchísimo a la historieta en general, y eso lo saben mejor que nadie los adeptos al cómic de autor. Maestros como Pratt, Crepax, Manara y Pazienza, han venido deleitando al público europeo por varias décadas, demostrando una sensibilidad extraordinaria, que nos abre los ojos al arte de la narrativa gráfica.

El siguiente es un documental de tres partes, que hace un breve repaso por aquellos nombres clave de la historieta italiana. Como podrán notar, el español no es su idioma original, por lo que me tomé la libertad de traducirlo. Cabe aclarar que, si bien me tomé ciertas licencias con respecto al texto original, no hay ninguna información que haya sido alterada, suprimida o agregada.


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Los años 60 dieron un revés al mundo de los cómics, los cuales asomaron hacia estilos más innovadores y atrevidos. "Diabolik", de las hermanas Giussani, inauguró en 1962 el género noir, que se vió poblado en poco tiempo por una multitud de antihéroes, como el mismo Corto Maltese de Hugo Pratt, personaje extremadamente complejo, que no encajaba en el estereotipo del héroe de historieta. No faltaron tampoco las incursiones en el género erótico, en el que se afianzarían luego dibujantes como Guido Crepax y Milo Manara. En suma, tanto la esquematización como los dibujos, se hicieron más maduros, indicando así la metamorfosis de la historieta, que pasó de ser una publicación infantil, a una verdadera literatura para adultos.

Finalmente, entre los años 60 y 80, se pudo hablar de un cómic de autor, y la calidad de las realizaciones pareció bastar para que éstas quedaran incluidas en el campo del arte. Las obras de Andrea Pazienza, por ejemplo, alcanzaron este título; aunque también Pratt, Manara y Crepax suscitaban una particular atención, aún encontrándose fuera de las editoriales.


"Milo Manara"

Maurillo (Milo) Manara, nacido en Lusón, el 12 de septiembre de 1945, es un historietista italiano, conocido dentro y fuera de su país, por la atmósfera sensual de sus composiciones.


Habiendo terminado el liceo artístico, e inscribiéndose en la facultad de arquitectura en Venecia, se acercó inicialmente a la pintura, debutando en el mundo de cómic a finales de los años 60, como autor de historias erótico-policiales, en la colección Genius.

Después de algunos trabajos realizados para "Il Corriere dei Ragazzi", Manara inició una serie de prestigiosas colaboraciones. De particular importancia fue el trabajo realizado con el director Federico Fellini, que desencadenaría en la realización de "Viaggio a Tulum" e "Il viaggio di G. Mastorna, detto Fernet".

En la vertiente satírica, destaca a mitad de los años 70 la realización, con Saverio Pisu, de la revista Telerompo. Todavía con la ambientación de Pisu, publica en Alterlinus "Lo scimiotto".

Otras importantes colaboraciones de Manara son aquellas realizadas con Larousse, para una Historia de Francia en viñetas, "La scoperta del mondo" y "La Cina"; y para Mondadori, tres episodios de la Historia de Italia en viñetas, de Enzo Biagi.

Sobre el guión de Hugo Pratt, su influencia directa, Manara ilustró en la revista Corto Maltese la historia "Tutto ricominció con un' estate indiana", considerada una de sus obras maestras. La experiencia con Pratt se repitió luego, con "El Gaucho".

Con la expansión de la comunicación multimedia, la actividad del artista también se diversificó, orientándose hacia la realización de anuncios publicitarios, y contribuciones para internet. La revista para adultos Playmen publicó en Italia "Il gioco", versiones uno y dos. Finalmente, en 1996 se dio la realización de un CD-ROM basado en una de sus historias, "Gulliveriana" seguida (ya en 1997) por "Il gioco del Kamasutra".

A inicios del siglo XXI, Manara ha realizado, entre otros, "Tre ragazze nella rete", "Fuga da Piranesi", y "Quarantasei", historia que tiene como protagonista a Valentino Rossi. En el mismo período, inició una colaboración para DC Comics, para su etiqueta Vértigo, encargándose de la historia de Deseo para el proyecto "Sandman: Eternal Nights"


"Guido Crepax"

Nació en Milán, el 15 de julio de 1933. Ya desde niño, mostró interés por lo visual, especialmente con las figuras que dibujaba y recortaba a mano alzada.

Se inicia en el campo de la ilustración mientras estaba en la universidad, realizando panfletos, así como cubiertas para libros y discos; sin embargo, sus primeros logros fueron en el campo de las campañas publicitarias.

Mientras tanto, los amigos Raniero Carano y Giovanni Gandini, trabajaban en el proyecto de una revista de historietas, que sale finalmente a la luz en abril de 1965, bajo el título "Linus". Crepax se adhiere a esta inciativa desde el segundo número, publicando "La curva di Lesmo", primer episodio de la larga saga de Valentina. En total, son 30 los episodios publicados en Linus.

Los elementos sobre los que se desarrolla la historia de Valentina son, en realidad, bastante complejos. Se suceden, esencialmente, sobre la base de un leitmotiv erótico. La historia está ambientada en Milán, capital de la moda y metrópolis burguesa por excelencia, donde la gente se divide entre la rutina laboral, y el descubrimiento de placeres mundanos. Dentro de este escenario, es que se desenvuelven los protagonistas de la serie: Valentina Roselli y su novio, Phillip Rembrandt. Ella, una ambiciosa fotógrafa de modas. Él, un afamado crítico de arte que coexiste con Neutron, un alterego dotado de poderes mediúmnicos. Ya a partir de estas sumarias indicaciones, se pueden deducir algunas de las temáticas fundamentales de la serie: por un lado, la emancipación femenina, la revolución sexual, simbolizada por Valentina, que contiene connotaciones políticas bastante explícitas; por otro, la incursión en la fantasía y lo sobrenatural, sugeridas por la ambivalente figura Rembrandt/Neutron. Es decir, por una parte el esfuerzo, y por otra la evasión. En base a esta subdivisión, es posible una primera definición de Crepax, como un autor dialéctico que concilia, en lo profundo de su arte, fuerzas de por sí incompatibles.
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Crepax reinventa desde su base la sintaxis de la historieta: él no conoce igual en la capacidad de reelaborar desde el inicio la estructura del esquema, los encuadres, la conexión lógica entre viñetas, y la disposición de los globos de diálogo. Divide el encuadre en pequeñas fracciones, las cuales recompone libremente en un mosaico fragmentario y a menudo caótico. Aquella división se enfoca hacia la anatomía humana, más que hacia el ambiente circundante, y se traduce en la segmentación de los cuerpos en pequeñas porciones, circunscritas a un recuadro: senos, glúteos, piernas, pies y ojos, son representados por el autor en modo absoluto, vale decir, encerrados en la viñeta, que los define y al mismo tiempo los aisla, como elementos de gran impacto.

23 de febrero de 2008

"Tetsuo" llega a la Fundación Telefónica

Era un evento imperdible. Gracias a diferentes blogs locales, me enteré que "Tetsuo" se iba a proyectar ayer viernes 22 de febrero, en la Fundación Telefónica, e iba a estar musicalizada en vivo por Liquidarlo Celuloide, banda de electro-experimental, industrial, qué sé yo.
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El ambiente no podía ser mejor: el evento coincidió con la exposición "Blip! Robótica de Reciclaje", muestra cuya propuesta consistía en una especie de escultura cibernética, bastante original. Un comité de recepción, formado por destartalados robots, nos esperaba apenas en la puerta del edificio, justo al lado de la sala en donde se llevaría a cabo la proyección. La Fundación se convertía, por unas horas, en un refugio para los amantes de los metales, cables y botones.

Un tema aparte es la espera a que nos vimos sometidos todos aquellos que aún persistimos con la estúpida idea de llegar antes de la hora señalada. Si bien la función estaba programada para las 7:00 pm, el proyector empezó a funcionar recién a las 7:40 pm -- Un punto en contra para los organizadores. Pero quién los culpa, si el mismo público, con su impuntualidad, propicia esta clase de situaciones.

La función en sí no estuvo mal. Es cierto, se exhibieron sólo extractos del film, pero eso bastó para dejarme satisfecho, ya que en nuestro medio es poco frecuente encontrar proyecciones de esta obra de Tsukamoto. Las escenas elegidas fueron la de la persecución en el metro, la supuesta violación de Tetsuo, su transformación, y la carrera final del híbrido por las calles de la ciudad. Brilló por su ausencia la escena de la batalla final (una de mis favoritas), pero supongo que no se puede tener todo.


En cuanto a la música de Liquidarlo Celuloide: cumplidora, pero no más. Nunca los había escuchado antes, pero me esperaba algo estilo Throbbing Gristle o Front 242. De hecho, en el myspace de la banda, se pueden escuchar tracks en donde el noise-electro es el protagonista. Sin embargo, y para sorpresa mía, se presentaron en clásica formación guitarra-teclado-bajo-batería, prescindiendo totalmente del uso de sintetizadores, o sampleos, lo cual es un desacierto cuando se quiere musicalizar una obra ícono del cyberpunk. Más máquinas, por favor. De cualquier modo, superar a la banda sonora original de la película es una tarea casi imposible, así que se les perdona.

La función de ayer nos invitó a pensar un poco en la realidad cultural de nuestra ciudad, quedando algunas preguntas en el aire: será acaso que Lima se está enterando por fin de lo que sucede en el resto del planeta? Cuánto tiempo más permanecerá sepultado lo friki en nuestro país?

Sea como sea, si bien lo poco que vimos de "Tetsuo" se nos quedó en el diente, salimos todos agradecidos por haber podido ser parte de ese momento que, aunque no lo pareciera, fue bastante significativo para aquellos a quienes no nos va pagar por ver a Silvester Stallone cagando a balazos a una comunidad entera. Gracias también a Telefónica, a pesar de los abusos.

22 de febrero de 2008

"Veredictos y consecuencias" - Denny O'Neil habla sobre la muerte de Jason Todd

Luego de la ignominiosa muerte de Robin en la saga Death in the Family, el entonces Editor de los títulos de Batman en Norteamérica, Denny O'Neil, se tomó un tiempo para contarnos los sucesos detrás de las frías estadísticas. El Mea Culpa en forma de carta fue traducido a nuestro idioma por ediciones Zinco, y llegó a nuestras manos al finalizar la publicación española de "Una Muerte en la Familia". Resulta casi cómico el dramatismo de O'Neil, sobre todo cuando este sabía que esa carta la leerían no sólo los miles de fanáticos del Murciélago, sino el mundo entero. Nada más conveniente que el disfraz de "víctima de las circunstancias".


Bueno, estábamos equivocados. Todos preveíamos un resultado holgado, aunque discrepábamos sobre el lado por el que iba a decantarse. Pero cuando llegó el recuento final, sólo 72 votos de un total de 10,614 lo decidieron.

Me estoy refiriendo a nuestro Gran Experimento de Robin, por supuesto. Los días 15 y 16 de septiembre pedimos a los lectores que votaran por teléfono si querían que Jason Todd -el sucesor de Dick Grayson como Robin- sobreviviera a la explosión provocada por el Joker al final de la historia del n° 427. Aquellos que eligieran la opción de la supervivencia tenían que marcar un número, los que eligieran la opción contraria tenían que marcar el otro. Dick Giordano, el Vice-Presidente editorial de DC, predijo que Robin acabaría superando la prueba saludablemente; pensaba que nuestros lectores estaban ya hastiados de todos los funerales que habían sacudido nuestro pequeño universo de personajes estos últimos años. Yo no estaba de acuerdo. Siendo como soy un cínico, yo, y la mayor parte del staff de DC, considerábamos que nuestra audiencia votaría negativamente aunque sólo fuera para ver si nos atrevíamos a matar a otro de nuestros personajes principales. Lo haríamos, si así lo decidía la votación. Eso nunca se puso en duda. Yo tenía en mi poder dos versiones completas del n° 428 USA de Batman en el armario desde hacía meses, aguardando el veredicto.

Una muy ajetreada vigilia de dos días comenzó a las 10:30 de la mañana del día quince. A esa hora fue cuando Dan Raspler, mi editor asistente, comprobó por primera vez cómo iba la votación: en aquel momento, las cosas parecían ir bien para Jason, con 243 llamadas que le querían bien y 199 que le querían mal. Dan continuó haciendo comprobaciones cada 90 minutos hasta las 7:30 de la tarde del viernes, cuando tuvo que marcharse para asistir a un espectáculo de los Grateful Dead en el Madison Square Garden. Mientras, yo jugaba a ser una celebridad concediendo entrevistas de radio y hablando con periodistas sobre la experiencia que estábamos levando a cabo, y manteniendo informado al personal de DC interesado en el proyecto.

Oh, sí, en medio de todas las actividades relacionadas con Robin, nos las arreglamos también para hacer algo de trabajo editorial.

A las 8:00 de la tarde del jueves, los detractores de Jason habían ganado una ventaja: el recuento estaba 2,104 a 2,195 en contra suya.

Pero a la 1:15 de la tarde del viernes, la situación de Jason había mejorado un poco: sus amigos registraban cinco llamadas más que sus enemigos. El recuento: 3,451 a 3,446. Empezaba a confiar en que me hubiera equivocado. Mis labores editoriales serían mucho, mucho más sencillas si manteníamos el actual status quo, con un Robin balanceándose por Gotham junto a Batman.

Marifran llegó a las 5:00 para ayudarme con las tareas de última hora. Pedí unos sandwiches de pavo a la fiambrería de la esquina; parecía claro que ninguno de nosotros iba a tener una cena decente aquella noche.

Pensé: Esto es ilógico. Jason Todd no es real. Es algo que idearon unos guionistas y dibujantes hace unos poco años. Pero nos estábamos comportando como si fuéramos familia de la víctima de una accidente y estuviéramos esperando en una sala de hospital. En ocasiones como ésta, la línea que separa la fantasía y la realidad es realmente borrosa.

Dan hizo su última verificación a las 7:30 del viernes, y la situación era mala para Jason: 5,081 a favor, y 5,148 en contra. Pero quedaban 30 minutos, y con un margen de 67 votos, todavía había esperanza para el muchacho. Y, a las 7:45, parecía que podía salir de ésta, con 5,221 a favor y 5,259 en contra. Una diferencia de sólo 38 llamadas. Debió haber un inesperado ascenso de los detractores de Jason en los últimos minutos. Cuando, a las 8:30 hablé finalmente con un ser humano en lugar de con un ordenador semi-articulado, el recuento definitivo era 5,271 a 5,343. Descansa en paz, Jason Todd.

Nadie real había muerto. Pero, aún así, Marifran y yo decidimos caminar un rato en lugar de coger el metro.

Varias veces durante la vigilia me preguntaron "¿por qué estás haciendo esto?". Tenía un par de respuestas. En primer lugar, este "numerito del teléfono", como lo llamábamos, era simplemente una extensión de nuestra política de leer todo el correo que recibimos y de escuchar a los aficionados en las convenciones y en las librerías; siempre hemos sido receptivos a los deseos de nuestra audiencia. En segundo lugar -y eso es algo que me gusta de verdad- lo hicimos porque nadie lo había hecho antes. Esa siempre es una excelente razón para hacer algo. Nunca sabes lo que va a suceder hasta que lo intentas.

Y bien, ¿qué sucedió? La consecuencia más obvia es que la línea argumental de Batman va a tener que ser modificada. Durante el previsible futuro, Batman será lo que era cuando empezó hace 50 años, un solitario aterrorizador. Eso nos preocupa un poco: desde 1940, Robin ha sido una parte integral de los mitos de Batman. Él es, indiscutiblemente, una de las razones de la popularidad de Batman durante medio siglo. Pero me gustaría pensar que la ausencia de Robin constituye un reto que estimulará nuestro entusiasmo y creatividad. Otra consecuencia del número del teléfono es que tal vez volvamos a hacerlo alguna otra vez, si se nos ocurre una idea que resulte adecuada para ello o los lectores nos inundan con peticiones para hacer una especie de repetición. Ahora sabemos que puede funcionar, y ese hecho nos proporciona una nueva herramienta.

Así que el Gran Experimento de Robin, el número de teléfono, fue una sorpresa y un éxito. Nos dormiremos en nuestros laureles un minuto o dos e inmediatamente nos pondremos en marcha de nuevo con lo que venga a continuación.

20 de febrero de 2008

"Mi lugar feliz": sonriéndole al Joker (parte III)

"Cuando un loco parece completamente sensato, es ya el momento de ponerle la camisa de fuerza."

- Edgar Allan Poe


"Matar a un Petirrojo"

"Había una vez un payaso que, presa de su mala reputación, se vio forzado a pagar por nuestros delitos, y a soportar el rechazo general, mientras nosotros paseábamos libres por la ciudad, sin remordimiento alguno." Bien pudieron resumirse así los hechos en torno a la historia comprendida entre Batman #426 y Batman #429, "A Death in the Family", con guión de Jim Starlin, lápices de Jim Aparo, y portadas de Mike Mignola. Vergüenza ajena.

Contextualicemos el escándalo: por aquella época (1988-1989), Denny O'Neil era la cabeza editorial de los títulos del Murciélago en Norteamérica, y uno de los más graves problemas a tratar en su agenda era la baja popularidad del segundo Robin (Jason Todd), mano derecha de Batman, luego de que el primer Robin (Dick Grayson) anunciara que ya no formaría parte del dúo dinámico, rebautizándose a sí mismo como Nigthwing. Al parecer, el nuevo Chico Maravilla no encontraba soporte en la historia, ni entre los fanáticos (¿quizás porque estos últimos ya no se identificaban con un niño ingenuo y obediente? Sólo estoy adivinando). Entonces, alguien en DC tuvo la magnífica idea de dejar que el público, por medio de una votación telefónica, decidiera si Robin permanecía al lado de Batman, o si moría a consecuencia de una explosión provocada por el Joker. Una buena manera de delegar responsabilidades, y al mismo tiempo incrementar las ventas.

Así, al norteamericano promedio se le otorgó el poder de matar. No habían conflictos morales, no se trataba de un ser humano real, no se estaba frente a una sentencia de muerte. O sí? Incluso personas que nunca habían tenido un cómic en sus manos, se creyeron con derecho. No hubo necesidad de bajar ninguna palanca, sino solamente marcar un número 1-900, y decidirse por uno de los dos caminos posibles.

Sucedió entonces que, durante los días 15 y 16 de septiembre de 1988, Norteamérica votó, apuntando el pulgar hacia abajo. Batman encontraba entre los escombros el cuerpo muerto de Jason Todd, el segundo Robin, en Batman #428 (diciembre 1988). La sed de sangre había sido saciada.


Pero aún faltaba un detalle, para que el crimen fuera perfecto: un chivo expiatorio. Y el Joker tenía todas las de perder, al ser considerado el mayor enemigo del Señor de la Noche, y el único lo suficientemente malvado como para cargar sobre sus espaldas tamaña muerte. Fue de ese modo que el payaso se sometió a una voluntad superior, la de los lectores, abandonándose a su destino, como si de un personaje de una tragedia griega se tratara. Se acababa de escribir uno de los pasajes más oscuros en la historia editorial de DC Comics.

Respecto a la trama en sí, para qué mentir: es bastante deficiente. Robin cree haber descubierto el paradero de su verdadera madre (a la cual creía muerta), y viaja al oriente medio para encontrarla, descartando una a una a las candidatas. Tras persistir en su búsqueda, se topa finalmente con la doctora Sheila Haywood, quien parece ser la verdadera madre de Jason Todd. Es aquí en donde ambos encuentran al Joker, quien había viajado a tan lejanas tierras, para obtener dinero ilegalmente, vendiendo un misil nuclear a los terroristas (¿?). Es en este escenario, donde se produce la muerte de ambos: tanto de la doctora Haywood, como del joven y chinchosísimo Jason.

En cuanto al Joker, que es quien realmente nos interesa, éste no obedece a su lógica característica, provocándonos la impresión de estar leyendo a cualquier otro villano. Con cada frase, se aleja más de la personalidad con que todos le identificábamos. Es cierto, hay momentos logrados, como la famosa paliza que el payaso propina a Robin, en una especie de sutil homenaje al "Dark Knight Returns" de Frank Miller, pero aún así, tales momentos no llegan a adquirir ese sabor especial que caracteriza a un clásico. Por si fuera poco, a lo largo de toda la historia, Jim Starlin nos bombardea con sucesos ridículos y tirados de los pelos, que tienen como pináculo al Joker siendo nombrado por Jomeini como embajador de Irán ante las Naciones Unidas. Re-Plop!

En definitiva, una experiencia no muy grata, pero indiscutiblemente significativa en la biografía del Payaso del Crimen... Por suerte para nosotros, el Joker se rió de todo el asunto.


"Locos, sucios y malos"

Todo buen personaje debe incluir en su historial a un escritor maldito. En el caso que nos concierne, este sería Grant Morrison, guionista escocés que estiró hasta el límite varias de las aristas que hasta cierto momento habían servido para diferenciar al héroe del villano.

La novela gráfica "Arkham Asylum" fue lanzada originalmente en 1989, y constituyó una historia aislada, de marcado corte adulto. En ella, Morrison intentaba escudriñar en la psicología del Murciélago y del Joker, y en menor medida, del resto de residentes del Asilo para Dementes Criminales, para jugar con sus fobias, manías y traumas. La ilustración estuvo a cargo de Dave McKean, no menos transgresor, que concibió a la obra como un collage, más que como un cómic propiamente dicho.

¿De qué va el argumento? Batman recibe una llamada del Comisionado Gordon, quien le informa que los internos de Arkham, liderados por el Joker, han tomado de rehén a todo el personal de la institución. La única condición que imponen, es que sea Batman quien vaya a rescatarlos, solo. Paralelamente, se cuenta la historia del mismísimo Dr. Arkham, un hombre repleto de heridas psicológicas, y que siempre se encuentra a sí mismo reolviendo el pasado. Para el desenlace, ambas historias desembocan en una única escena, quizás la más controvertida de todas.

"Destruir para construir", pareciera haber sido la premisa de Morrison para escribir la novela. Los personajes son sólo excusas, símbolos de las tantas patologías que aquejan la mente humana. Entre estos se destaca el Joker, presentado como un psicópata incapaz de reprimir instinto alguno, y que se reinventa a sí mismo constantemente, desde la demencia. De especial interés son los matices homosexuales, muy presentes en el villano, que le hacen ver más como un enfermo mental con un alto grado de violencia, que como un genio criminal. Por eso todos, incluso Batman, le guardan cierta condescendencia, e interactúan con él de manera muy cuidadosa. Sin embargo, los mismos doctores del Asilo lo consideran un caso de super-cordura, sienten hacia él una admiración clínica.

Al tener "Arkham Asylum" un carácter predominantemente psicológico, hay que leerlo con mente científica, para descifrar el mensaje oculto entre sus páginas. Está, por ejemplo, la imagen del pez-payaso, especie transexual, conforme se menciona en la novela, siendo esta una clara alusión al Joker. De igual manera, se juega con la figura de la sal, los espejos, la iconografía del tarot, las muñecas, y demás imágenes usuales en el campo del psicoanálisis.

Pero, tampoco es cuestión de abarcar aquí todo el cómic de Morrison/McKean, que definitivamente es un tema aparte (prometo hacer, en un futuro, un especial solamente de Arkham Asylum). No obstante, y en cuanto respecta al Joker, creo que ya hemos terminado de escuchar sus carcajadas más estruendosas. Y si no has quedado con los pelos de punta después de leer este relato, es que estás tan loco... como Batman. Hasta la próxima.




19 de febrero de 2008

(Please stand by)

Una vez más, http://coverbrowser.com/ nos regala una excelente oportunidad para pedirle a Alfred que nos traiga una cerveza, antes de comenzar con la siguiente entrega de "Mi Lugar Feliz".
En este slide show, incluyo las portadas de la colección "Batman" en donde aparece el Joker, justo después del #251 (donde la habíamos dejado). Esta vez llegaremos hasta antes de Batman #426: "A Death in the Family", episodio con que empieza la tercera y última parte de nuestro especial.
Repito, sólo estoy elencando las portadas de la colección "Batman", por lo que no esperen encontrar aquí "The laughing fish", "The sign of the Joker", ni ninguno de los trabajos emblemáticos de Englehart y Rogers, pues estos se dieron en la colección "Detective Comics". Tampoco figura en esta lista "The killing joke", al encontrarse esta novela fuera de toda colección (pero sí dentro de la cronología oficial del Murciélago).

16 de febrero de 2008

"Mirando atrás con nostalgia" - Extractos de una entrevista con Marshall Rogers


Este es el título con el que Editorial Zinco nos regaló algunas palabras del genio detrás de los lápices de "The Laughing Fish" y "The Sign of the Joker". Lo que fielmente reproduzco a continuación, fue publicado en la contraportada de Clásicos DC #8 (Zinco), número que incluía la segunda de las historias antes mencionadas. En su idioma original, el artículo completo consta en The Comics Journal #54. Las ilustraciones son un aporte propio. Para leer con con ajo, limón y sal.


Mi primer trabajo para DC, allá por 1977, fue una historia corta titulada "A Canterbury Tail" (Complot en Canterbury). Venía a seguir la misma premisa, presentada en los cómics de Kamandi, de que la sociedad del futuro está regida por animales, animales inteligentes. Originariamente, debía haber aparecido como complemento en un episodio de Kamandi, pero al final cuestiones de espacio hicieron que acabara en las páginas de la serie Weird War. Disfruté mucho desarrollando el diseño de aquella historia. Como yo era tan sólo un novato y aquello era un cómic no demasiado popular con extraños relatos de guerra, me encontré con que me dejaban mucha libertad artística para hacer cosas, como dibujar fuera del recuadro de las viñetas. Fue realmente divertido.

Después de hacer algunas historias más, me ofrecieron la posibilidad de realizar los complementos del Calculator (Calculador) que se publicaban en Detective Comics. Ilustré los dos últimos de la serie, y entonces todos los cinco personajes que habían luchado contra el Calculador en los back-ups iban a intervenir con Batman en un episodio largo, haciendo frente al Calculador. Dado que había hecho los dos últimos y estaba disponible, decidieron que lo hiciera yo. Estaba entusiasmado, mas allá de lo que pueden describir las palabras. Batman era uno de los primeros personajes que había leido, y siempre había visto a Batman a mi manera. El Batman que se ve en mis páginas es el Batman que yo había visto siempre, no importa qué artista lo plasmara gráficamente, en mi juvenil imaginación. Así que dibujé la historia y la entregué, y la recepción en DC no fue buena. De hecho, existió la posibilidad de que no llegara a ver la luz. Afortunadamente, las fechas de entrega se echaron encima y no tuvieron tiempo de buscar a un sustituto. Además, a Vinnie Colleta y a Julie Schwartz les gustó, y me apoyaron mucho. Querían ver el trabajo publicado porque, aunque el estilo de dibujo fuera tosco, pensaron que el storytelling y los toques visuales que yo había puesto en la historia eran más que suficiente para compensar la tosquedad del dibujo. Querían verlo impreso, y así sucedió. Gracias a ello, luego pude hacerme cargo de las historias de Englehart. Fue algo increíble, ser el chico joven de la industria y tener la oportunidad de dibujar Batman.

Trabajé en seis historias escritas por Steve Englehart, y luego en dos más de Len Wein y otras dos de Denny O'Neil. Las dos de Denny fueron un poco como las dos caras de una moneda. Una era un cómic en el formato habitual, y la otra era un trabajo de texto donde Denny escribió un pequeño relato y yo hice algunas ilustraciones para acompañarlo.

Disfruté inmensamente con las historias de Steve, poque él es un maestro que también entiende su medio. Sabe cómo escribir una historia de cómic. Va y dice: "Vale, aquí estoy trabajando en el Doctor Extraño, y el Doctor Extraño funciona así." Steve sabe cómo definir al personaje, cómo funciona el personaje. Entonces se pasa a DC y dice: "Vale, ahora tengo a Batman. Batman y el Doctor Extraño no son lo mismo. Batman funciona así." Con su primer guión, adjuntó media página dirigida directamente a mí. Steve hábía visto algunos de mis trabajos. Yo era aún muy joven y estaba bastante verde por aquel entonces, pero él también intuyó mi potencial y vio la dedicación que ponía en mis trabajos. Steve me describió la forma en que visionaba a Batman. Y mientras leía ese párrafo, yo pensaba, "Sí, este tipo sabe lo que es Batman, igual que yo." Nuestros sentimientos hacia el personaje eran exactamente los mismos: Esa criatura oscura, con aspecto de murciélago, que acecha en la sombras. Y la principal función de su disfraz es infundir terror en los corazones de los malhechores. Así, metiéndome en el cuerpo del guión, entendí el conocimiento de Englehart. Todas las historias de Batman estaban ahí para mí.

Steve escribía full scripts (guiones completos), al estilo DC, y luego se los entregaba al editor Julie Schwartz, quien a su vez me los entregaba a mí. Steve y yo nunca colaboramos en Batman. Él me lo proporcionaba todo en el guión. Me proporcionaba el ritmo. Me proporcionaba la atmósfera. Me proporcionaba los escenarios. Me proporcionaba el movimiento de los personajes. No pedía que Batman hiciera algo que Batman no haría. Mantenía al personaje dentro de su contexto de ser un murciélago. Y yo pensaba "Bien. Es algo sólido. Vale, lo que haré es cambiar el enfoque de cámara... le daré ese toque un poco más misterioso. Tal vez romperé esta viñeta en dos o tres para ver la reacción de los personajes juntos. Haré un zoom hacia los ojos para transmitir la sensación de que algo sucede." Esa era mi contribución a los guiones. Pero Steve me proporcionaba una sólida historia de Batman, realmente describía un escenario completo. Se podría decir que Steve y yo éramos responsables del storytelling al 50 por ciento. Yo no podía acaparar más crédito que Steve, ni él tampoco más que yo. Nos compenetramos tan bien que rápidamente nos hicimos amigos.

Steve y yo nunca nos encontrábamos hasta que las historias estaban ya completamente terminadas. Entonces nos sentábamos y charlábamos acerca de Batman, del cómic en general... descubriendo que estábamos en una longitud de onda muy similar.

La configuración de la página dependía de mí; Steve me daba bosquejos de las viñetas y lo que sucedía dentro de cada una, pero ahí es donde yo me podía desviar. Todo lo que estaba ahí visualmente era lo que él había pedido, pero con un ángulo diferente. Yo me encargaba de que la acción se deslizara de una viñeta a otra. Steve es una persona muy visual. Una de las razones por las que creo que trabaja tan bien en los cómics es porque entiende la faceta visual del medio. Y si él específicamente te pedía algo visualmente, yo trataba de ajustarme a ello, y si no me ajustaba, entonces trataba de darle un poco más. Así que, para ser honesto, creo que los episodios de Batman que realizamos pueden considerarse como una producción conjunta Englehart/Rogers.

12 de febrero de 2008

"Mi lugar feliz": sonriéndole al Joker (parte II)

Retomando: DC había decidido dar a sus personajes mayor complejidad, y con "The Joker's five-way Revenge" había logrado provocar un sádico entusiasmo en los lectores de la época. Las editoriales por fin se habían dado cuenta de que los niños que ayer corrían a comprar los cómics de Batman con una inocente sonrisa, hoy eran ya adultos, y demandaban un diferente tipo de guión, más intrincado.

Se publicaron así historias como "The laughing fish", en Detective Comics #475 (febrero 1978), y su continuación, "The sign of the Joker", en Detective Comics # 476 (marzo 1978), ambas por Steve Englehart y Marshall Rogers. En ésta, el Joker vierte en las aguas de Norteamérica un compuesto químico, que desfigura a los peces, dibujando en sus rostros una diabólica sonrisa. Sólo un verdadero demente cometería tal atrocidad, para luego patentar la imagen de los peces-joker, y así obtener regalías por la venta de pescados en todo el país. Delicioso.

Con episodios como este, el Joker nos deja en claro su lado ilógico e impredecible, por sobre todo, pero también nos muestra una faceta bastante ingenua, al pretender incursionar en el terreno de la legalidad, registrando lo que él considera un producto de su autoría. Sin embargo, el Estado le informa que tal proyecto es inviable, frustrando el intento del "pobrecillo", por readaptarse a la sociedad. Entonces, opta por el plan B: asesinar a funcionarios del gobierno, uno a uno, hasta lograr que el plan consiga la autorización. No se podía esperar menos del autoproclamado Califa de los Payasos.
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La reacción del Joker ante la burocracia es extrema, pero es también un grito rabioso, al ver cerradas las puertas hacia la reinserción social. Él lucha porque su plan se autorize, intenta probar al mundo que se puede vivir normalmente, sin dejar de estar loco. Entonces, queda claro que el blanco de sus ataques no es Batman, ni siquiera los funcionarios, sino aquellos demonios incorpóreos que se encargan constantemente de aplastar sus sueños: la sociedad y el Estado.

Muy aparte de la genialidad del argumento, el dibujante Marshall Rogers nos sorprende, utilizando recursos como los que se ven en la página 05 de Detective Comics #476 (click para ampliar):


En la primera viñeta, nos topamos con que los cuadros narrativos han sido reemplazados por hojas de otoño, lo cual da una sensación de perspectiva, y muestra aún más lejano a un Batman que pasea, reflexivo, entre los árboles muertos. Otro punto a resaltar es cómo Marshall Rogers "ve" la risa del Joker: un sonido que lo envuelve casi por completo, y que parece expandirse alrededor de él. Pero, lo verdaderamente asombroso se encuentra en la última viñeta de la página: nuestra condición de espectadores omniscientes e invisibles se ve totalmente trastocada, al ver que el Joker es plenamente consciente de que estamos pendientes de la historia, y nos anima a seguir leyéndola, volteando él mismo la página. Y esto, en complicidad con el guionista. De un momento a otro, y durante ese único recuadro, la realidad del cómic se confunde con la nuestra, y Steve Englehart (haciendo las veces de narrador) ayuda al supervillano a infiltrarse en nuestro mundo, por unos segundos. Así sucesivamente, el episodio entero está lleno de escenas y recursos memorables, que reafirman que "The lauging fish" y su continuación, "The sign of the Joker", son dos paradas obligatorias en la historia del genio criminal más grande de Gotham City.


"Yo soy yo, y mis circunstancias"

Corría el año de 1988, y muchos creían que ya estaba todo dicho acerca del hijo más malévolo de la demencia, el Payaso del Crimen. Es cierto, hubieron apariciones de mucho carácter desde "The laughing fish" hasta entonces, y vaya que sí, pero ninguna que nos hiciera caer de rodillas y rezar por el alma del Joker. Sin embargo, aquel 1988, dos únicas palabras nos demostrarían cuán lejos estábamos aún de llegar a tocar el corazón de la locura. Dos palabras: Alan Moore.

Llegaría así a manos de lectores de todo el mundo, un verdadero tratado de crueldad, escrito bajo forma de cómic-book de una sola entrega: "The killing joke" (1988). Ilustrada magistralmente por Brian Bolland (Camelot 3000), la novela gráfica nos cuenta un poco el origen del paciente más célebre de Arkham Asylum, e intenta explicar su existencia dentro del universo batmaniano.

La historia principal se centra en el plan más reciente del supervillano: raptar al comisario Gordon, y volverlo loco. Así de simple. Con esto, quedaría probado que cualquier ciudadano es capaz de colapsar, luego de un día realmente malo. Esta retorcida lógica da pie a una serie de atrocidades cometidas contra James Gordon y su entorno, siendo la primera de ellas el ataque contra Barbara, sobrina del Comisario, frente a los ojos de éste, en una de las escenas más impactantes y dramáticas de la obra:

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El momento parece demorar una eternidad. Esto es porque Moore y Bolland plasman en distintas viñetas, instantes muy cercanos en el tiempo, provocando de esta manera la sensación de "cámara lenta". Se nos obliga a ver detenidamente la escena, para que nos demos plena cuenta del monstruoso acto que se está llevando a cabo. John Higgins, entintador de "The killing joke", emplea los colores rojo y amarillo en abundante medida, con el objeto de resaltar la violencia y la sorpresividad. La página siguiente es de un humor ácido y grosero, mostrando la insensibilidad del Payaso, así como la premeditación del plan: el disfraz de turista del Joker no es gratuito, pues justifica el uso de la cámara fotográfica que lleva al cuello, elemento esencial para ejecutar la siguiente fase del plan (¿cuál será, cuál será?).

En paralelo a esta trama, hay otra que se narra por medio de flashbacks, cambiando totalmente el sentido del cómic: el origen del Joker. Por fin, y de una vez por todas, comprendemos que detrás de ese monstruo despiadado, existió alguna vez un hombre como cualquiera de nosotros, con nombre y apellido: Jack Napier. El personaje va adquiriendo poco a poco, los matices de un villano clásico, con una motivación bastante convincente, y que hace que nosotros, como lectores, nos sintamos identificados con él... y al mismo tiempo, comprendamos que todos somos el Joker, y que estamos en permanente indefensión ante las circunstancias. En este punto, sería imperdonable no incluir una página cómo ésta, que se explica por sí misma:



Estas viñetas narran no sólo el momento mismo del origen del Joker, sino también el punto de inflexión de un hombre, al verse totalmente quebrado por su impotencia ante los acontecimientos. El desgraciado elige el humor, la comedia, como paliativo contra un mundo que no para de decirnos que no. Hace de su vida un absurdo, en el que no cabe el respeto por nada, ni siquiera por la vida.

En resumen, una obra altamente intimista, que escudriña (con cierto atrevimiento) aquella caverna que es la boca, cuando estamos soltando una carcajada. De lectura obligatoria para todo aquel que quiera conocer más a Alan Moore y al Joker, que a fin de cuentas, resultan ser más o menos la misma persona.

Santos monstruos marinos, Batman!

Con este post, sólo pretendo dejar constancia de que realmente existe, o existió, un bati-repelente contra tiburones (presentación en spray). Este verdadero clásico de la ingenuidad forma parte de "Batman: The Movie" (1966), dirigida por Leslie H. Martinson, y escrita por Lorenzo Semple Jr. (quien supongo luego fuera desterrado a Santa Elena). Igualmente, podemos reconocer a los usuales Adam West en el papel de Batman, y Burt Ward en el de Robin (Dick Grayson). El Joker sería interpretado por el legendario César Romero.
La escena que verán a continuación no es apta para personas que sufran de alguna insuficiencia cardíaca, a no ser que lleven consigo un bati-remedio contra infartos (presentación en pastillas efervescentes).

10 de febrero de 2008

(Intermezzo)

Continuando con el especial del Joker, y a modo de resumen de la primera parte de "Mi lugar feliz", incluyo todas las portadas protagonizadas por nuestro supervillano favorito, justo hasta antes de la publicación de Batman #251: "The Joker's five-ways revenge."
Los números Post-Comics Code Authority pueden ser fácilmente diferenciados, pues llevan el sello de la CCA en la parte superior derecha de las portadas. De todos modos, y como referencia, es bueno saber que el primer cómic de Batman en llevar este sello fue el #90 (1955). Un dato tan útil como el bati-repelente contra tiburones (presentación en spray).
Las imágenes son cortesía de http://www.coverbrowser.com/


8 de febrero de 2008

"Mi lugar feliz": sonriéndole al Joker (parte I)

"Todo el mundo tiene su némesis, su enemigo perfecto, ese que te pega en el colegio, tú sabes, el que te quita a tu mina. El mundo entero, en el fondo, se basa en bueno y malo. Ganadores y perdedores. Así es la vida. Y esto, en el mundo de los cómics, es fundamental. "

Jorge David, "El Zombie"

El eterno tema del archienemigo. O, para aquellos que no se esfuerzan: "el malo". Mucho hay que decir, cuando se trata de estos personajes, pero lo cierto es que, en el fondo, no son otra cosa que la rotunda negación de todos los valores que el héroe representa. Algunos más despiadados que otros, con disfraz o sin él, trabajando en solitario o en grupo, simbolizan también aquello ante lo que el hombre se siente indefenso. Por ejemplo, el dinero, representado por el inescrupuloso magnate Lex Luthor, capaz de comprar la vida de cualquiera; el poder de Kingpin, un señor de la mafia que tiene a toda la ciudad en la palma de su mano; y así por el estilo. Pero si hay algo que realmente aterra al ser humano, es la enajenación mental: dejar de existir en esta realidad tan cómoda y predecible, verse devorado por las propias emociones, y sobre todo, ser considerado un obstáculo en el camino hacia el bien común. Justamente, el motivo de orgullo del Joker.

Es cierto lo que dicen, que en Gotham City están todos locos. Sin embargo, el Joker disfruta esa locura, y se realiza a través de ella, recreando en la ciudad su agobiante y sádico mundo interior. Es por eso que casi siempre comete sus crímenes a gran escala, o en locaciones espectaculares, pues se reconforta con el caos, el pánico colectivo, o lo absurdo de la situación. Pareciera que su objetivo real fuera mostrarnos el camino hacia nuestra propia demencia. Poco menos que un iluminado, ¿no creen? Es por eso que en el Jardín, optamos por patear el diván y los tissues, mandar a Freud a comprar algo, e hincarnos ante el indiscutible rey de la comedia. Con ustedes, las tantas caras del Joker.


"¿Quién eres, payaso?"

Históricamente, la primera aparición de nuestro homenajeado se dio en Batman #1 (1940). Es decir, prácticamente un año después de que el Hombre Murciélago viera la luz en Detective Comics #27 (1939). Su creador fue Jerry Robinson, quien tomó como referencia directa la adaptación que Paul Leni hiciera de "The Man who Laughs" (1928), novela original de Victor Hugo:


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En esta primera aparición, el Joker desempeñaba el papel de un asesino a sangre fría, que tenía como sello distintivo el naipe del comodín, el cual dejaba siempre en algún lugar visible de la escena del crimen. Luego de cada confrontación, era derrotado por Batman y Robin, quienes cada mes parecían acabar con la vida del maniático. Pero, como cualquier villano que se precie de serlo, reaparecía con la siguiente entrega, desencadenando nuevamente la carnicería. Y digo carnicería, porque en sus primeras apariciones, el Joker logró asesinar a... ¡más de treinta personas! Lamentablemente, su faceta más sangrienta llegaría a su fin allá por la década de los cincuentas, cuando la Comics Code Authority censuró aquella matanza sin cuartel, y redujo al personaje, hasta hacer de él un payaso inofensivo, cuya arma más poderosa era su estado mental.
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"Esta vez va en serio"

La serie televisiva de Batman, emitida por la cadena ABC en la segunda mitad de los sesentas, reprodujo la versión del Joker bromista, reduciendo sistemáticamente sus apariciones en los episodios, hasta finalmente hacerlo desaparecer (¿quién los culpa?). Como sea, el show también fue cancelado en 1968, pero los directivos de DC Comics eran plenamente conscientes de haber ganado muchos nuevos fanáticos de Bats, y sobre todo, de no estar más obligados a ambientar la historia en el mundo estrafalario y caricaturizado que alcanzara tanto éxito entre los televidentes.

Fue en ese momento cuando se decidió aprovechar las circunstancias, mandar a Robin a estudiar al extranjero, y traer de vuelta al oscuro y solitario detective de la época de Bob Kane y Bill Finger. Se recurrió a sangre joven para narrar las aventuras y desventuras del Señor de la Noche, presentándose así a talentos como el guionista Dennis O'Neil, y el dibujante Neal Adams, ambos responsables del resurgir de la carrera criminal del payaso del crimen: en septiembre de 1973, se lanzaba al mercado Batman #251, que incluía la historia "The Joker's Five-way Revenge".

Este clásico del cómic batmaniano, nos muestra a un Joker recién escapado del Hospital Estatal para Dementes Criminales, empecinado en cazar a sus ex-secuaces, al enterarse que uno de ellos fue quien lo traicionó ante Batman. Un verdadero tour de force de atrocidades, que se suceden ante la impotente mirada del Murciélago, quien finalmente llega justo a tiempo para evitar que el payaso arroje a su última víctima a un tanque de tiburones. Una confrontación histórica, en un escenario sobrecogedor. La más grande amenaza de Gotham había vuelto.

7 de febrero de 2008

Herbitorial, o "Devorando el fruto prohibido"


¿Cuál es el último cómic que has leído en los últimos dos años?

La intención de este blog es justamente la de acabar con el silencio de muchos ante esa pregunta. Y es que, siendo dolorosamente objetivos, el cómic aún no es respetado como arte, y menos aún en el Perú. Y lo que más molesta, es que la opinión general afirma todo lo contrario. El reducido y carnavalesco círculo cultural limeño consume literatura, cine, pintura, incluso fotografía. Pero, cuando llega la hora de hablar de cómics, muerden el sandwich, encienden un cigarro o se rascan la nariz. Pero ojo, no confundan, ellos creen que sí, que indiscutiblemente, estamos frente a una forma de expresión artística. Hasta que a alguien se le ocurre hacer la maldita pregunta: "Entonces, ¿Cuál es el último cómic que has leído en los últimos dos años?."

Para el peruano promedio, hablar de historietas es recordar el Condorito que siempre encontrábamos en las peluquerías, o que "cuando era chiquito tenía todos los muñequitos de Batman". Los más cautos mencionan a Mafalda. Los más avezados, al Chesu. Sin embargo, el tema va mucho más allá: hemos olvidado que estos personajes nacen como resultado de todo un proceso creativo, y al mismo tiempo, son consecuencia del contexto histórico en el que se desarrollan. Es así como, de pronto, caemos en cuenta de que ya estamos pisando el terreno del arte.

¿Cuál fue el mensaje de Siegel y Shuster cuando crearon a Superman en 1938? Nada más simple: el sueño americano. Superman era el inmigrante por excelencia, llegado de Kryptón, y forzado a vivir rodeado por seres que, en el fondo, eran completamente distintos a él. Eventualmente, abandona su pueblo natal, Smallville, para ir a probar suerte en Metrópolis (nótese el juego de palabras), en donde nunca pasará de ser un empleado promedio, a pesar de sus enormes habilidades.

¿Quién es en realidad el Batman concebido por Bob Kane en 1939? Es un hombre con una profunda herida psicológica, que decide reaccionar ante la corrupción imperante en su ciudad, imponiendo violentamente su concepto de lo que debe ser, y pasando por encima del sistema policial y judicial. Es la desconfianza hacia el Estado, y la personificación de instintos tan primarios como la venganza, el miedo y el castigo.

Estas son buenas historias. Pero, no nos conformemos con eso. Pidamos también buenos dibujos, como los de Bill Sienkiewicz, José Luis García Lopez, Dave Gibbons, Brian Bolland, y demás. Viñetas que puedan dibujarnos todo un trayecto, imitando a las cámaras de cine, o bien puedan mostrar un momento congelado, o una imagen abstracta que sirva sólo para acentuar el efecto del texto.

Todo eso es el cómic: un matrimonio entre historia, forma y color. Y movimiento, por qué no.

Así, creo que ya he cumplido con explicar qué clase de frutos encontrarán en este jardín. Y, si son buenos entendedores, ya se habrán dado cuenta de que estos frutos no se comen con la boca, sino con los ojos. Bienvenidos.