27 de octubre de 2008

"The Nail": el horror según Rob Zombie, Steve Niles y Nat Jones

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Muchos artistas coinciden en que crear un cómic de horror es internarse en un bosque de espinas. Y esto, debido a que muchos de los elementos del género resultan de difícil adaptación al lenguaje de la narrativa gráfica: la sorpresa, el suspenso y la repulsión pierden a menudo todo efecto en el lector de cómics, tan acostumbrado a la violencia fantástica. Hace falta verdadero talento para aterrorizar a un friki. Más aún: en medio de la agresiva cotidianeidad en la que se desenvuelve el hombre contemporáneo, el horror gráfico se transforma en una tarea cada vez más difícil, en la que muchos se han encontrado cara a cara con el fracaso. Sin embargo, para suerte nuestra (y desgracia de los cardiólogos), aún quedan mentes lo suficientemente retorcidas como para hacer que, de cuando en cuando, el simple hecho de apagar las luces e irnos a dormir parezca una verdadera hazaña. Me refiero a aquellas mentes de creatividad infame, para las que la sutileza es un signo de debilidad, y la vida un asunto de nada: mentes como la de Robert Cummings Jr. (a) Rob Zombie.

Los melómanos lo recuerdan por su trabajo como líder de "White Zombie". Los cinéfilos, por su "House of 1,000 corpses", y su reciente remake del "Halloween" de John Carpenter. Como sea, algo nos queda bien en claro: Zombie no es del tipo de sujeto que te gustaría presentar a tu abuela. Dueño de un imaginario algo más que perturbador, este artista ha sabido dar al horror un nuevo significado, en cada una de sus creaciones. Por supuesto, con el cómic no podía ser de otra manera. Así, en el 2004, y en co-autoría con Steve Niles ("30 Days of Night", "Criminal Macabre"), nos presentó "The Nail" (el clavo), una historia en cuatro partes que cuenta la sangre por galones, y los muertos por carretillas. Lo hiciste de nuevo, Rob.


El horror country: un poco de rojo en el verde

Quizás como resultado de su infancia en Haverhill, Massachusetts, y de su temprana afición a bandas como Misfits y Black Sabbath, Zombie siempre ha relacionado al gore con la realidad suburbana. A menudo lo vemos fantasear con la sangre de la más representativa white-trash norteamericana, y regodearse en pesadillas del género. De igual manera, los personajes de "The Nail" interactúan dentro de este escenario: Rex Hauser, un maduro luchador profesional en actividad, conocido por sus fanáticos como "The Nail", comparte su dura vida con Kat, su esposa, y Hillary, su hija adolescente. A estos los acompaña Sonny, el manager de Rex, quien guarda una relación más que profesional con los Hauser. Teniendo por hogar una destartalada casa rodante, la pequeña familia se ve obligada a viajar por diferentes ciudades de los Estados Unidos, en busca de presentaciones. Por suerte, "The Nail" es bueno en lo que hace, y gana lo suficiente como para alimentar a su mujer e hija, y para mantener el contrato con su manager. El costo es alto, claro, y se le podría pedir más a la vida. Pero, con todo y eso, Hauser aún se las arregla para ser un buen padre y esposo.

La trama sorprende a los personajes tras la victoria de "The Nail" en un club de Cooper's Town, Dakota del Norte. La noche ha sido provechosa, y la casa rodante enrumba hacia Devil's Hills, paraje escondido y misterioso, sobre el cual se ciernen espeluznantes historias de brujas y adoradores de Satán. Extraño lugar para tomar un descanso, dirán algunos. Sin embargo, gracias a este recurso, Rob Zombie y Steve Niles hacen obvia su afición por los ingenuos arquetipos de las exploitaton movies y del cine de horror adolescente de finales del siglo pasado: hombres y mujeres que se apresuran hacia su destino trágico, consecuencia éste de su levedad y negligencia. Nosotros, lectores, sabemos que algo malo está por suceder, y eso nos encanta.

Es en el bosque que rodea a la tenebrosa y desolada Devil's Hills, en donde los Hauser se reúnen con Duncan, un sujeto inmenso y de aspecto rudo, antiguo colega de Rex. Y hasta aquí no vemos mayor peligro, salvo el de una familia cualquiera, que decide pasar la noche en un bosque maldito y a mitad de la noche, como seguramente todos hemos hecho alguna vez.

Como era de esperarse, los problemas no tardan en llegar. La escena es deliciosa: Kat, la esposa de "The Nail", se interna en la espesura en busca de Boogey, la traviesa y siempre errabunda mascota de la familia. Luego de algunos minutos, el resto del grupo se percata de la ausencia de ambos, y es entonces cuando Kat hace su inquietante reaparición, desde la oscuridad, en una imagen a página completa que no dejará de dar vueltas en mi cabeza, sino hasta dentro de varios días:


"Boogey... Boogey está muerto", recita la pobre Kat. Una vez más, la voz de Rob Zombie nos susurra cosas terribles al oído: la sangre que baña la desnudez femenina representa el lado erótico de la muerte. El Eros y el Thanatos, en perturbadora conjunción, nos confunden por un instante. ¿Acaso es posible encontrar belleza en esta exhibición de atrocidad? Si eres de los que no se ofenden fácilmente, claro que sí.

El resto es cuesta abajo. Se nos revela la existencia de una pandilla de monstruosos y salvajes motociclistas, que tienen como misión sacrificar a 69 vírgenes, con el fin de hacer regresar de entre los muertos al malévolo Inquisidor, mítico cazador de brujas del siglo XVII, para que continúe limpiando a la Tierra de paganos y adoradores del diablo. 69 vírgenes, de las cuales sólo una los separa del éxito. Una última víctima.

Se inicia la persecución de la familia Hauser por los agrestes senderos rurales de Dakota del Norte, y con ella "The Nail" inaugura oficialmente el derramamiento de sangre. Dentro de la casa rodante, Rex y Duncan, dos luchadores profesionales locos como perros rabiosos, y dispuestos a todo con tal de proteger a los más debiles del grupo. Fuera de ella, muertos vivos adictos a la velocidad, que reclaman una última vida humana para la consecución de su infausto objetivo. Es aquí cuando los lápices de Nat Jones, ilustrador de la obra, logran un alucinante efecto splatter. Monstruosos motociclistas atropellados, monstruosos motociclistas decapitados, monstruosos motociclistas golpeados de manera inmisericorde hasta la desfiguración! Y aquí debería aprovechar para enviar saludos a mi familia y maestros, a quienes debo mi sólida formación moral.

Seguidamente, "The Nail" pasa revista a algunos de los lugares comunes del cine de terror: el único pueblo cercano ha sido arrasado por los motociclistas, y el puente que comunica al bosque con la civilización ha sido reducido a escombros. Los Hauser están acorralados, en aquel paraje de muerte. Pero no todo está perdido: por suerte, los motociclistas dejaron tras de sí numerosas armas y municiones, luego de arrasar con el pequeño pueblo en las proximidades. Rex, Duncan y el resto del equipo deciden armarse hasta los dientes, escalar con la casa rodante hasta la cima de un inmenso promontorio rocoso, y utilizar los faros del vehículo para atraer la atención de algún observador curioso, que se encuentre más allá de los límites de Devil's Hills.

¿Qué dicen? ¡Pero claro que los Hauser sabían que la luz de los faros también atraería a los motociclistas asesinos! Por lo menos, quiero creer eso.

Y entonces, lo inesperado. En el momento crítico, se nos revela la verdadera naturaleza de Rex Hauser, "The Nail". Aquí, el guión aparentemente sarcástico y estereotipado de Zombie y Niles adquiere una fuerza inusitada. Durante toda la historia, hasta este punto, no habíamos visto a Rex hacer otra cosa que huir del enemigo, protegiendo a los suyos. Habíamos olvidado quién era "The Nail" realmente: un sujeto que vive y disfruta la violencia. Un hombre igual o más sádico que cualquier monstruo. Es así que el salvaje luchador, en instintivo arrebato, decide encarar por fin a los asesinos. Y claro, estando Rob Zombie tras el guión , el resultado no podía ser otro que sangre, sangre y más sangre.


¿Acaso siempre hay que aprender algo?

No nos confundamos. "The Nail" no es una obra de insondable profundidad, ni mucho menos. Por el contrario, las cuatro partes de las que se compone la historia no hacen más que rendir un sincero homenaje al gore, al splatter, y al horror de serie B, encargándose de reproducir uno a uno los elementos esenciales de cada corriente: los personajes ingenuos, las situaciones absurdas y una trama increíble son meras excusas para la exhibición gratuita de sangre y violencia. Y nada más. No hay ningún tipo de sabiduría escondida debajo de estos cadáveres.

Sin embargo, a pesar de su abierta tendencia morbosa, y del hecho de que no apunte a ninguna idea trascendente, "The Nail" sí representa un gran desafío: el lenguaje utilizado por Rob Zombie y Steve Niles encierra una sátira agudísima, que sólo es identificable tras haber visitado algunos de los más celebrados títulos del cine de horror. Si se cometiera la ligereza de revisar sus páginas sin contar con este bagaje previo, la obra no pasaría de presentarse como un cuento barato, repleto de líneas procaces, imágenes ofensivas, y momentos inverosímiles hasta la carcajada. De esta manera, Rob Zombie dirige su relato únicamente a aquellos que, como él, saben disfrutar de una buena cinta de serie B. Después de todo, no hay mejor sensación que la de cerrar los ojos, apretar los puños, y esperar a que la sangre empiece a salpicarnos el rostro.

8 comentarios:

H dijo...

gran blog amigo!! te pondre entre mis recomendados y que decir de el gran Rob! lo sigo desde White Zombie

salutes desde SCI TERROR
H

César Santivañez dijo...

Muchas gracias, H. Qué gusto saber que el contenido de "Pienso en Cómics" ha sido de tu interés.

Y es cierto, Rob Zombie es un grande. He de confesar que yo también lo sigo desde hace tiempo, allá por la época de "La Sexorcisto". Años locos, de melena larga y ropa sucia.

Seguimos en contacto, entonces, y gracias por incluir al site entre tus recomendados!

raul dijo...

Wooouuu... que tal amigo Cesar, despues de mucho tiempo de nuevo en contacto, y con este post se me pusieron los pelos de punta y la carne de gallina, son las doce de la noche y yo leyendo sobre Rob Zombie, Jhon Carpenter, Steve Niles y cintas de terror, espero tener muchas pesadillas.
He tenido poco acceso a comics de terror, no porque no quiera, sino que no los he podido conseguir en la cantidad necesaria, solo La Cosa del Pantano y algo del Hellblazer con mi exorcista favorito Jhon Constantine.
Hey me acabo de acordar que tengo un libro con relatos de Edgar Allan Poe, Jhon W. Polidori, H. P. Lovecraft, Arthur Machen, Charles Nodier, Bram Stoker, etc...voy a darle una gran repasada.
Saludos desde el Abismo.

César Santivañez dijo...

Qué tal, Raúl! Siempre es un gusto recibir tus comentarios.

A propósito de H. P. Lovecraft: en la librería Contracultura está disponible la adaptación que Breccia hizo de los cuentos de este grande de la literatura fantástica. Una pluma experimental y una imaginación enfermiza, la que el dibujante argentino demuesta en esta entrega. Sólo para fanáticos.

Espero que ese dato pueda serte útil, para que aumenten los títulos de terror en tu colección. Un abrazo!

Giancarlo dijo...

Hola Cesar. Es bien cierto lo que dices. El medio del comic no se presta mucho para el factor 'sorpresa' que es tan característico de las películas de terror. La música y el movimiento de la cámara son detalles ausentes en una historieta.

Sin embargo, cuando se hacen buenas historias de terror, resultan ser excelentes. Una de mis favoritas es Sandman #6, en el que un villano se apodera de las mentes de las personas en un café por 24 horas y las hacer cometer atrocidades humanas.

Otra buena serie de terror es The Walking Dead de Robert Kirkman. A veces puede ser muy hollywood pero su dogma de que ningún personaje por más importante que sea está a salvo, resulta ser muy atractivo. ¡Saludos!

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César Santivañez dijo...

En efecto, Gianco. Un gran ejemplo de cómic de horror es el ya clásico "24 horas", historia publicada en Sandman #6 (junio 1989), e incluida en el arco "Fábulas y Reflejos". Gracias por mencionarlo!

Aunque claro, a estas alturas, esconder mi enfermiza preferencia por las Vault of Horror y las Tales from the Crypt de la EC Comics sería pecar de inconsecuencia. Zombies como los de Kirkman aún no terminan de saldar su deuda con las criaturas de Romero, en mi modesta opinión, y eso hace que el concepto de Walking Dead pierda gran parte de su identidad, a pesar de contar con momentos realmente brillantes.

A propósito: uno de los más disparatados caprichos de la Marvel fue la serie "Flashback", la cual se encargó de recuperar, en pleno 1997, la estética de los cómic-books de los sesentas: sí, la era Ditko, la de los monstruos gigantescos. Forum la editó en español, en 1998. Altamente recomendada.

Dreampicker dijo...

Un súper post. Tengo que tener ese book!

César Santivañez dijo...

"The Nail" es un artículo que no puede faltar en su hogar, esta navidad. "The Nail" le brindará gratos momentos en familia, al calor de la chimenea. Adquiéralo ya. Sus seres queridos se lo agradecerán de por vida.