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Durante siglos, el hombre ha intentado encontrar una explicación al instinto asesino. Sin embargo, desde la teoría de los humores, de Sócrates, hasta los recientes postulados acerca del gen criminal, la luz es siempre vaga. Nada nos dice, a ciencia cierta, qué es lo que impulsa a un hombre a matar.
Mas aún dentro de este horrendo museo de la atrocidad humana, se alza una figura en especial, una que ha logrado superar nuestras pesadillas más descarnadas : la del asesino en serie, o serial killer. De lejos, el más primitivo y feroz de entre los psicópatas. Según el F.B.I., la definición estricta de asesino en serie es la de "aquel hombre que mata por compulsión, por lo menos en tres oportunidades, y con un intervalo entre cada asesinato". Su motivación es incierta, y es capaz de alcanzar asombrosos niveles de sadismo. El absoluto desprecio por la vida es el único denominador común entre estos criminales, que han atormentado desde siempre a la humanidad.
Sin embargo, así como estos seres son capaces de destruir, también lo son de crear, y eso es lo más espeluznante del asunto. El arte homogeniza al hombre, y trasciende cualquier concepto de valor: todos, incluso los más inmorales, sienten la necesidad de expresarse. Por lo mismo, resulta tremendamente aterrador comprender que estas mentes también pueden albergar retorcidas nociones de forma, color y belleza.
Sin más preámbulos: bienvenidos al museo de la demencia absoluta.
Angelo Buono: sentenciado a cadena perpetua, en 1982, por la violación y asesinato de más de 10 prostitutas en California, Estados Unidos. Murió en el 2002, de un supuesto ataque al corazón, a la edad de 67 años.

Arthur Shawcross: "el asesino del río Gennessee", condenado por estrangular y mutilar por lo menos a once prostitutas.

Henry Lee Lucas: considerado uno de los asesinos seriales más sanguinarios de la historia de los Estados Unidos. Necrofilia y mutilación son algunas de las constantes que observó a lo largo de su carrera criminal, que comprendió más de trescientas víctimas, entre ellas su propia madre.
Herbert Mullin: culpable de masacrar a 13 personas en el estado de California, durante la primera mitad de la década de los setentas. Alegó esquizofrenia.

Richard Ramirez: "el merodeador nocturno", asesino mexico-americano. De tendencias satánicas, Ramirez masacró, violó y degolló a 14 personas. Actualmente, es uno de los criminales con más fanáticos, entre la población estadounidense. Contrajo matrimonio en prisión, en 1996.

Dorothea Puente: viuda de 61 años, culpable de la muerte de siete personas, entre 1988 y 1989. Fue arrestada en Los Ángeles.
Nicolas Claux: "el vampiro de París". Asesino necrófilo y caníbal, Claux fue arrestado por causar la muerte de una serie de homosexuales, siendo procesado por una sola de ellas, y sentenciado a doce años de prisión. Salió en libertad el 22 de marzo del 2002.

John Wayne Gacy: pederasta estadounidense, culpable de la muerte de más de treinta jóvenes. Se le conoce también como "Pogo, el payaso asesino".

Issei Sagawa: asesino caníbal japonés. Actualmente vive libre en Tokio, como una celebridad. Su historia inspiró a los Rolling Stones, para escribir el tema "Too Much Blood"..
















5 comentarios:
Muy buena nota, César. Y es que el desarrollo plástico no es privilegio de seres "normales". A todo esto, ¿cuál es lo normal, a estas alturas?
Es muy interesante ver, también, los trabajos pictóricos de enfermos mentales, que muchos muestran más técnica que algunos pintores locales, jaja.
A tener muy en cuenta el gravísimo desequilibrio psicológico de personajes como Edward Munch, Vincent Van Gogh, Marcel Proust, Frida Kahlo y Jackson Pollock, entre muchos otros. No pocos sostienen que sus obras fueron meras manifestaciones de la demencia que albergaban.
Ya lo dijo Nietzsche: "Cualquiera que cultive la fantasía en el arte, está un poco loco". ¿Le creemos?
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Bueno creo que si se vio mi primer intento por escribir un comentario¡¡¡¡¡ por lo veo si llega :S
No cabe duda que uno expresa sus sentimientos de la mejor manera unos pintando, otros cantando, otro bailando¡
Esos serial criminals me hizo recordar las ilustres clases de Criminolgia de la Universdidad con Injante ¡¡ recuerdas???
Las clases de Criminología, cómo olvidarlas! Totalmente inspiradoras. Hasta hoy conservo las lecturas de Lombroso y Jiménez de Asúa. Y claro, el artículo del "carnicero de Wisconsin", que tanto me impresionó.
Un gustazo tenerte por aquí, amiga. Espero se repita pronto.
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