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"A falta de línea de la fortuna, una marca de voluntad y valor"
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En sus recorridos de cada mañana, las inmediaciones de la sinagoga y las de la mezquita eran [los] lugares preferidos [de Corto]. Un día, junto a esta última, ante la Puerta del Perdón, cuando se disponía a entrar en el Patio de los Naranjos, una gitana amiga de su madre le detuvo, tomóle la mano izquierda y se puso a escrutar la palma abierta. Ella no dijo nada durante un largo momento, limitándose a fruncir el ceño y acercar más la cara como para ver mejor las rayas de la palma. Luego se santiguó tres veces y le dijo que le faltaba la línea de la fortuna.
"Tal descubrimiento me produjo una terrible impresión -confesó más tarde Corto Maltés-. Aquello me parecía inimaginable, inadmisible, tanto más cuanto que mi madre no me había dicho nunca nada. Porque ¿cómo no iba a conocer ella esa anomalía, si era la mejor echadora de buena fortuna desde Ceuta hasta el Danubio?
"Corrí a casa. Aprovechando que no había nadie, entré en su habitación. Revolví entre los objetos que ella guardaba celosamente y encontré lo que buscaba: una navaja de afeitar de mi padre. La abrí, apoyé el filo de la hoja sobre la mano derecha y contraje bruscamente el brazo armado. La sangre brotó con fuerza de aquella larga línea recta y profunda. A pesar de eso, y de que la herida tardó en cicatrizar, no estoy seguro de haber tenido mucha suerte en mi vida. Aunque nunca se sabe..."
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.[De PIERRE, Michel; y PRATT, Hugo; "Corto Maltés: Memorias"; La Infancia: 1887/1900]
















2 comentarios:
Sabes si en algun comic de corto sale esa escena?
Saludos, Anónimo. Lamentablemente, esta escena es fruto de la más pura ficción literaria. No encontrarás tal pasaje en ninguna de las viñetas de Pratt.
De todos modos, te invito a leer los increíbles volúmenes de Corto Maltés. De seguro encontrarás en sus páginas alguna escena igual de inspiradora. Un saludo.
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